Coincidiendo con el 50 aniversario de su muerte el British Film Institute está dedicando un ciclo a Robert Donat, uno de los actores británicos más queridos por esas tierras. Robert Donat nunca llegó a triunfar totalmente en Hollywood quizás por no encarnar ninguno de los tópicos que a los americanos les gusta encontrar en los británicos, ni era un excéntrico adorable como David Niven ni era un actor carismático shakespeariano teatral como Laurence Olivier o Charles Laughton.
Sin embargo Donat es un actor clave en cine clásico británico, una suerte de Clark Gable local. Aunque también fue un hombre de teatro es en el cine donde más se le recuerda, su carrera se vió truncada en parte por el asma crónica que sufrió tras ganar su oscar por “Adiós Mr Chips” (Goodbye Mr Chips, 1939, Sam Wood). La película estrella de su filmografía es sin duda “Los 39 escalones” (The 39 Steps, 1935, Alfred Hitchcock) que es junto con “Alarma en el Expreso” (The Lady Vanishes) lo mejor de la obra inglesa de Hitchcock. Esta irresistible mezcla de misterio, romance y comedia está siendo exhibida con gran éxito por varios meses en la sala más grande del BFI. Robert Donat y Madeleine Carroll tienen una química parecida a la que Cary Grant y Grace Kelly mostrarían unos lustros más tarde en “Atrapa a un Ladrón”.

También destacan en su filmografía “La Ciudadela” (The Citadel, 1938, King Vidor) con la que consiguió su primera nominación al Oscar, “El fantasma va al oeste” (The Ghost Goes West, 1935, René Clair) una deliciosa comedia en la que Donat interpreta un doble papel de heredero venido a menos y de fantasma condenado a vagar por su castillo escocés incluso cuando este ha sido trasladado piedra a piedra a Estados Unidos por un nuevo rico, la mencionada “Adios, Mr Chips” su papel más recordado donde interpreta a un profesor frío al principio y reverenciado y querido cuando envejece; y finalmente, cerrando su filmografía “El Albergue de la Sexta Felicidad” (The Inn of the Sixth Happiness, 1958, Mark Robson) junto con Ingrid Bergman que protagonizó ya gravemente enfermo. La última frase que pronuncia su personaje en esta película es quizás una de las más conmovedoras despedidas del cine “We shall not meet each other again, I think. Farewell” (Creo que no nos veremos de nuevo. Me despido).
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