Hedy Lamarr fue una de las más rutilantes estrellas del cine de los años 30 y 40, ha pasado a la historia del cine por sus facciones perfectas y por sus limitadas dotes interpretativas, pero últimamente se le está otorgando más reconocimiento por su labor como inventora e ingeniera (!).
Nacida en Viena, Lamarr dejó su carrera de ingeniera de telecomunicaciones para dedicarse a la interpretación. La fama mundial le vino con Extasis (1933) especialmente por los diez minutos en los que aparece desnuda (es el primer desnudo integral en una película comercial). En Hollywood consiguió triunfar a medias ya que no tuvo demasiado ojo con las elecciones de sus papeles. Aceptó papeles en películas olvidables y rechazó papeles como los de Laura, Casablanca o Luz que Agoniza. Sus papeles más recordados son los de “Argel” (John Cronwell, 1938) con Charles Boyer y “Sansón y Dalila” (Cecil B. de Mille, 1949).
Rodeada de glamour nunca dejó sus investigaciones científicas y en 1942 patentó (con su apellido de casada, por eso no se ha reconocido hasta hace poco) un “sistema de comunicaciones secreto” que puso a disposición del ejército estadounidense. El sistema es una versión temprana del ”salto de frecuencia” que se utiliza hoy en día en todos los sistemas de comunicación digital. Al parecer, y según la wikipedia, el sistema fue utilizado en la crisis de los misiles en Cuba en 1962 y ¡es la base para el sistema WIFI!. Para más INRI el día del inventor se celebra el día de su cumpleaños (el 9 de noviembre) en su honor. Esto último ya me parece demasiado…

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