Monthly Archive for Noviembre, 2008

Las cifras del cine español hasta noviembre

A falta de un mes (crucial para las recaudaciones) para que termine el año estas son las 10 películas españolas más taquilleras:

 

 The Oxford Murders  12,525,441
 Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra  11,945,068
 Vicky Cristina Barcelona    9,276,092
 Fuera de carta   7,819,057
 Los Girasoles ciegos   5,548,901
 Transsiberian   2,791,005
 La Conjura de El Escorial   2,784,297
 Carlitos y el campo de los sueños   2,064,157
 Una Palabra tuya   1,567,655
 Camino   1,532,349

 

Sorprende la ausencia de grandes directores que copan estas listas otros años (aunque aún están en cartelera no se puede decir que “Solo Quiero Caminar” o que “Sangre de Mayo” hayan sido grandes éxitos), y lo bien que han ido las coproduciones de momento (Vicky Cristina Barcelona, Transsiberian, La Conjura del Escorial). La mejor sorpresa es la acogida a “Una Palabra Tuya” una película pequeña que ha sabido llevar a los espectadores al cine, y lo peor es que el cine español no ha sabido dar en la diana este año con una película que rompa la taquilla de verdad como “El Orfanato”. 

 

Las cifras, publicadas por boxofficemojo son en dólares y hasta el 23 de noviembre.

La Obsesión de Visconti

Ah hilo de los post de la semana pasada sobre adaptaciones de cine, a veces grandes adaptaciones se han hecho poniéndose el mundo por montera, es decir sin pagar derechos a nadie. El caso más famoso es el de la adaptación de “El cartero siempre llama dos veces” de James M. Cain que hizo Luchino Visconti en 1943 titulada “Ossessione”. No es ni siquiera una adaptación libre, sino que sigue fielmente la historia que Tay Garnett filmó de nuevo en 1946 con Lana Turner (con turbante y de blanco) y el incomparable John Garfield,  que años más tarde se llevaría de nuevo a la pantalla con Jessica Lange y Jack Nicholson
 
James M. Cain no era tonto e impidió que se estrenara fuera de Italia hasta 1976. Es un caso curioso porque es una película excepcional que probablemente hubiera cambiado el rumbo de la historia del cine si se hubiera podido ver antes fuera de Italia. Rodada en unos increíbles exteriores en Ferrara, es un filme que retrata la pobreza y miseria en medio de un ambiente de lujuria y permisividad sexual totalmente inaudita para la época. Los protagonistas son totalmente creibles como pobres diablos (no como Lana Turner) y a la vez son carnales: el peludo Massimo Giroti y Carla Calamai (la versión sensual de Anna Mangani). Es neorrealismo antes de Roma Ciudad Abierta (Roberto Rossellini).

El Canal Oscar de You Tube

Ahora que al fin You Tube es algo oficial y permitido un montón de archivos televisivos que eran muy difíciles de ver  están saliendo a la luz. El canal Oscar de You Tube permite ver momentos inolvidables de muchas entregas históricas de los Oscar. He escogido 5 momentos, intentando que sean anteriores a 1990 para que no nos podamos acordar de la emisión por la tele. (Por cierto que los rácanos de la Academia de marras no dejan copiar los videos directamente y para verlos tenéis que usar el “link”).

 

Brando y su Oscar por “El Padrino” De todos es conocido que Marlon Brando rechazó su Oscar por “El Padrino” y que envió una india americana “Pequeña Pluma” en su lugar para rechazarlo y dar un discurso denunciando el trato a los indios en el cine americano. El momento es bastante cómico, Roger Moore no sabe muy bien que hacer, y es aún más divertido tras saberse que la tal Pequeña Pluma de indígena no tenía un pelo y era una actriz maquillada.

 

Brando y su Oscar por “La Ley del Silencio”En este caso lo cómico no es Brando, sino el atuendo marciano con el que se presentó Bette Davis para presentarlo. Que estaría pensando. Es una mezcla de Star Treck con la hormiga atómica. Grace Kelly recibió ese año también su Oscar, pero el video no está colgado.

 

Ingrid Bergman recibe su tercer Oscar. Ingrid Bergman recibió su tercer Oscar por su cortísima actuación en “Asesinato en el Orient Express” y en su discurso no se le ocurrió otra cosa que decir que se lo merecía Valentina Cortesse por “La Noche Americana” de François Truffaut, olvidándose de las otras nominadas. Presentado por una bellísima Katharine Ross y Peter Falk, este oscar desvela una situación surrealista “La Noche Americana” fue nominada como película extranjera un año y los actores y equipo nominados el siguiente.

 

Jack Nicholson y “Alguien voló sobre el nido del cuco”.  ¿Se puede se más macarra que Jack Nicholson viendo la gala con gafas de sol?. Nicholson es siempre un espectáculo en el patio de butacas. Impresiona el plantel de actores que hay siempre nominados en esta época. Nicholson, Pacino, De Niro, Redford y Newman estaban abonados.

 

Jessica Lange gana su Oscar por Tootsie Es genial como en los 70 y 80 se juntaban las estrellas de cine clásicas con las actuales. En este caso la pareja que presenta el premio es curiosísima: Robert Mitchum con unas gafas geniales y una jovencísima Sigourney Weaver. La Lange con una pinta muy de la época gana la partida a Leslie Ann Warren y a una serena y jovencita Glenn Close mientras Paul Newman y Joanne Woodward aplauden entre el público.

 

Adaptaciones (IV). Grandes Películas de Pequeñas Novelas

Quizás este es el caso en el que existen más ejemplos ya que cientos de películas ilustres están basadas en obras literarias olvidadas y olvidables. Vamos a repasar algunas en las que al menos la obra literaria es relativamente famosa.

 

Rebeca (Rebecca, 1940, Alfred Hitchcock) Para su debut en Hollywood Hitchcock escogió adaptar la entretenida y popularísima novela de Daphe Du Marier sobre los fantasmas del pasado. Hitch la adaptó más o menos fielmente pero le añadió oscuridad, humor y un poco de mala leche y transformó la trama en algo extraordinario. Si hubiera tenido un poco de más poder hubiera llevado su idea aún más lejos traicionando más la novela.

 

Laura (1946, Otto Preminger) El cine negro siempre se ha alimentado de la literatura y la literatura del cine negro. El original de Vera Caspary era un material un tanto de prestigio para una película sin estrellas de primera pero la adaptación de Otto Preminger hizo que de la novela hoy no quede ni rastro.

 

Lo que el viento se llevó (Gone With The Wind, 1939, Victor Fleming) No se pueden repasar las adaptaciones cinematográficas sin referirnos al best seller de best sellers adaptado con más éxito. El folletín de Margaret Mitchell era un material de primera para una superproducción y David O’Selznick puso toda la carne en el asador para hacer “la película más grande de la historia”. Las cuatro horas del filme dieron de sobra para hacer una adaptación respetuosa y además mejorar el original. La película hoy no está tan considerada como hace años pero su leyenda es inmortal y aún es considerada como un película esencial. La novela en cambio ha quedado en el mismo cajón que las de Mary Higgings Clark: en el de las ofertas de hipermercado.

Adaptaciones (III). Pequeñas Películas de Grandes Novelas

No hay nada más decepcionante que ver como un material de primera se ve transformado en una película cutre. Además estas adaptaciones de obras de postín normalmente atraen mucho talento (grandes actores, directores artísticos, fotógrafos…) y el resultado final no está a la altura de nadie.

 

 Ana Karenina (Anna Karenina, 1948, Julien Duvivier) La película ya comienza con unas maquetas de trenes baratísimas y lo que sigue no es mucho mejor. Vivien Leigh en uno de sus típicos vehículos de prestigio naufragó esta vez con esta esquemática, abreviada, confusa y desapasionada adaptación del clásico de Tolstoi. Reducir 900 páginas a una hora y media no era desde luego fácil pero ni siquiera Vivien Leigh se salva con su rutinaria interpretación.

 

-         La Letra Escarlata (The Scarlett Letter, 1995, Roland Joffé). La película era un intento claro del estudio de hacernos creer que Demi Moore además de sex symbol petardo podía ser también una gran actriz. El tiempo nos ha dado la razón, y “La Letra Escarlata” queda como un intento fallido de llevar a la pantalla la obra de Nathaniel Hawthorne sobre la vida de los pioneros en las primeras colonias norteamericanas. El mayor defecto de la película (muy común en el cine actual) es hacer pasar la obra por un alegato feminista avant la letre.

    

La Hoguera de las Vanidades (The Bonfire of the Vanities, 1990, Brian de Palma). No es todo tan malo en la película de Brian de Palma como se dijo en su día pero lo cierto es que el complejo estudio de personajes de la novela de Tom Wolfe queda totalmente desdibujado en la pantalla. Probablemente un director como De Palma que siempre ha preferido en continente sobre el contenido no era el director más apropiado. Quizás el casting masculino tampoco era muy acertado.

 

 

 

Adaptaciones (II). Grandes Películas de Grandes Novelas

Hay ocasiones en las adaptaciones cinematográficas son capaces de captar la esencia y complejidad de una gran obra literaria. Hay algunos directores que son extremadamente hábiles en este traspaso del papel a la pantalla como David Lean (sus adaptaciones de Dickens siguen siendo las mejores de las muchas rodadas) o Anthony Minghella. Vamos a ver cinco ejemplos:

 

-       Matar a un Ruiseñor (To Hill a Mockingbird, 1962, Robert Mulligan) La novela de Harper Lee no podía haber tenido una mejor adaptación que esta. Contiene todos los detalles de la narración, mantiene su mágico punto de vista infantil y los valores morales encarnados en Atticus Finch. Está rodada con mimo e interpretada magistralmente. Todos hemos querido un padre como Atticus.

-       Dublineses (The Dead, 1987, John Huston). No se me ocurre un escritor más difícil de adaptar al cine que James Joyce. Como en el resto de su obra en el relato “Los Muertos” (incluido en el libro “Dublineses”) la acción es casi exclusivamente introspectiva. John Huston fue capaz de adaptar con gran éxito a Joyce en su última película llenando la pantalla de matices y de sincera emoción.

-         La Tía Tula (1964, Miguel Picazo) La Novela de Miguel de Unamuno se convirtió en la base de uno de los mejores filmes españoles de la historia. Picazo traspasó la acción de la novela a los años 60 y escogió como protagonista a Aurora Bautista (conocida por sus sobreactuadas heroínas históricas) que llena la película con su poderosa interpretación llena de erotismo.

-         Doctor Zhivago (1965 David Lean) La novela de Boris Pasnernak era muy apropiada para adaptarse al cine y David Lean el mejor director para llevar esa gigantesca empresa a buen puerto. Es grandiosa e intima, el paradigma de las superproducciones de lujo.

-         El Gatopardo (1963 Luchino Visconti). La identificación de la novela con la película es tan grande que da la sensación que Lampedusa (el escritor) y Visconti eran almas gemelas. Lo cierto es que la lectura de la novela y la visión de la película es casi complementario: la novela da detalles que la película no da y viceversa. Burt Lancaster, Alain Delon y una bellísima Claudia Cardinale son el casting perfecto.

 

 

Las mejores y peores adaptaciones cinematográficas (I)

Me encanta el chiste viejísimo en el que dos ovejas pastando en un campo de cinta cinematográfica se dicen la una a la otra: “Me gustó más el libro”. Es el tópico de los tópicos: no es posible adaptar un libro al cine con éxito. Este tópico como todos tiene parte de verdad (es muy difícil captar la complejidad de una obra literaria que disfrutas durante días en hora y media de metraje) pero tiene parte de mentira, ya que hay de todo. Yo siempre he defendido que el cine es un arte en si mismo y que hay que ver las adaptaciones como si no conociéramos la novela, pero entiendo que es harto difícil Vamos a hacer un repaso breve de las tres posibles combinaciones:

- Grandes Películas de Grandes Novelas

- Pequeñas Películas de Grandes Novelas

- Grandes Películas de Pequeñas Novelas

Pondremos aparte las adaptaciones bíblicas (en las que Cecil B. De Mille disfrutaba de lo lindo convirtiendo la Historia Sagrada en un sinfín de intrigas amorosas con atrevidillas pecadoras y profetas castigadores, el mejor ejemplo sería “Sansón y Dalila”) y también aparte quedarán la mitología griega (de la que han saltado a la pantalla cientos de disparates entrañables) y finalmente la novela de terror (Frankestein de Mary Shelley o Drácula de Bram Stoker han sido normalmente adaptados de una manera tan libre que solo quedaba el título y el concepto general).

En una de las versiones clásicas hollywoodienses de Romeo y Julieta se citaban como guionistas al que adaptó la obra y al lado William Shakespeare. Así, con naturalidad, se ha entendido siempre el papel de la literatura en el cine.

Niños Prodigio (III) Versión Española

Para la versión española escogemos dos de “si te he visto no me acuerdo” y dos que pasaron de estrella infantil a adulta con éxito.

 

Lolo García. Saltó a la fama con 7 años al ser fue seleccionado por Antonio Mercero para interpretar al pequeño Quico en “La guerra de papá”. El film fue una adaptación de la novela de “El príncipe destronado” de Miguel Delibes. Su naturalidad y desparpajo (aunque estaba doblado) le lanzaron al estrellato y su pelo marcó toda una generación. Después crearon a su medida “Tobi” la del niño con alas, y tras otros intentos abandonó el cine para ser un chaval normal y terminar estudiando económicas.

 

Joselito. El “pequeño ruiseñor” es probablemente el caso más típico de estrella caída. No importa cuantas veces intentara volver al mundo del espectáculo que el público nunca quiso verle de otro modo que de niño canoro. Aunque el estudio decía que tenía 9 en realidad ya tenía 13 años cuando protagonizó la película que le llevó a la fama. Fue famosísimo en México y en Francia en los 50 pero cuando en los 60 le cambió la voz, el público le dio la espalda. Lo que sigue es quizás la historia más rocambolesca de todos los niños prodigio del cine: fue mercenario de guerra y fue detenido por la policía de Angola por tráfico de drogas y armas.

 

Marisol. Marisol junto con la “Más bonita que ninguna”, Rocío Dúrcal, fueron las caras más alegres y pizpiretas del cine español de los sesenta. Un “cine de barrio” cursi denostado por algunos y adorado por otros amantes del kistch. Incluyo a Marisol en esta crónica en vez de a Rocío (a la que prefiero mil veces por su etapa ye-ye) ya que Rocío debutó con 18 años, y Pepa con 13. Pero lo cierto es que ambas pasaron con éxito (aunque no sin dificultades) a adultas en el cine y a la música. Rocío como adolescente y luego actriz del destape; y Pepa como actriz de corta carrera y gran prestigio y como ideóloga pesada.

 

Juan José Ballesta. “El Bola” quizás es el caso más reciente de estrella infantil que pasa a actor joven de prestigio. El problema es que su impresionante naturalidad como chico de barrio en “El Bola” (2000, Achero Mañas) hizo que se encasillara en papeles de adolescente problemático de barrio. Un encasillamiento del que aún está por salir. Aunque estoy convencido de que será con éxito.

Niños prodigio (II) Desde la cuna en la cresta de la ola

Hay cantidad de actores que empezaron muy jóvenes, y sirven para llevar la contraria a los que piensan que todos los niños prodigios terminan mal. Hay algunos que aunque alcanzaron cierta fama no se puede decir que fueran estrellas infantiles como Kirsten Dunst (que con su papel de pequeña vampiro es lo mejor de “Entrevista con un Vampiro”) o Christian Bale (famoso tras protagonizar “El Imperio del Sol” de Steven Spielberg).

 

Hay otros que en cambio fueron grandes estrellas infantiles y luego, sobrevivieron, aunque en ocasiones su vida personal se resintiera:

 

Elizabeth Taylor. Estrella de estrellas la Taylor empezó siendo estrella infantil protagonizando varias películas con animales, primero con el perro Lassie y luego con caballos en “Nacional Velvet”. Pasó con éxito a papeles de adolescente en “Mujercitas” y más tarde “El padre de la novia”. Que George Stevens se fijara en ella para protagonizar “Un Lugar en el Sol” hizo que el público la aceptara de inmediato como actriz adulta. Lo demás es historia, cientos de películas, premios, maridos, enfermedades y peinados hacen de la Taylor la gran estrella de cine.

 

Judy Garland. Ya tenía 16 años cuando protagonizó “El Mago de Oz” pero el público la percibía como una niña con una voz sobrenatural. Inmediatamente pasó a protagonizar papeles de adolescente junto a Mickey Rooney en musicales olvidables con canciones irresistibles. Pastis excitantes por el día y tranquilizantes por la noche para soportar el ritmo infernal que la MGM les imponía provocó los problemas y adicciones de todos conocidos. Sus películas con Minelli (El Pirata, Cita en San Luis), y su papel en “Ha nacido una estrella” son la herencia de esta artista excepcional.

 

Natalie Wood. Entre “Milagro en la calle 42” de 1947 hasta su primer papel adulto en “Rebelde sin Causa” en 1955, Natalie Wood protagonizó decenas de películas y programas de televisión que la consagraron como estrella infantil. Sus maravillosos grandes ojos pasaron intactos de actriz infantil a adulta y sus mejores papeles (“Esplendor en la hierba” y “Rebelde sin causa”) hablan de trauma de dejar atrás la inocencia de la infancia.

 

Jodie Foster. Primero fue estrella de la Disney en los años setenta, después pasó a interpretar a los 14 el atrevido papel de prostituta en “Taxi Driver”, y de ahí a la universidad para finalmente resurgir sin problemas como actriz adulta con “Acusados” ganando el primero de sus dos Oscar, (a pesar de uno de los peinados más atroces de la historia). El secreto de la Foster parece ser el control que siempre ha ejercido sobre si misma.

 

Elijah Wood. Su inclusión en esta lista debería de ser aún tentativa. En los años en los que Elijah Wood era el rival de Macaulay Culkin (Elijah era el “actor” y Macaulay la “estrella”) se aseguraba que el futuro era suyo y que haría la transición a actor maduro sin problemas. El problema parece ser que no ha crecido y su corta estatura parece que le resta potencial de estrella, pero no se puede negar que ha seguido trabajando y con éxito. No ha dudado en apuntarse a blockbusters como la famosa Trilogía o a películas más pequeñas. Aún creo que puede hacer grandes papeles (de baja estatura).

Niños prodigio (I) Si te he visto no me acuerdo

A la prensa le encantan estas historias de ídolos caídos. Aunque no es cierto que todos los niños actores fracasen (en otro post recuperaremos triunfadores) y que acaben además corrompidos esta es la creencia popular. Vamos a repasar algunas de las estrellas infantiles que no llegaron a triunfar de mayores.

 

Shirley Temple. La mayor estrella infantil que ha habido nunca y la encarnación de todo lo más odioso de los niños prodigio: la cursilería. Shirley fue una de las mayores estrellas de los años treinta y hasta ganó un oscar honorífico pequeñito por su contribución a la industria. El público de los cuarenta ignoró en cambio su paso de niña cursi a adolescente cursi y la Temple abandonó el cine por una exitosa carrera diplomática.

 

Macaulay Culkin. Culkin es después de Shirley Temple la mayor estrella infantil del cine, y aunque aún tiene un montón de años por delante para volver a aparecer en el cine, hoy en día es un “has been” que se empeña en decir al mundo que ha crecido y que es muy malote. Pero la estrella de “Solo en Casa” no da pie con bola, ni siquiera ha triunfado como figura de la prensa del corazón como Lindsay Lohan o Tatum O’Neal otras prematuras “has been”. La culpa es seguramente de Michael Jackson…

 

Freddie Bartholomew. De esta lista probablemente Freddie Bartholomew sea el que tiene una filmografía más destacada ya que protagonizó un clásico inolvidable: “Capitanes Intrépidos” (Capitains Corageous, 1937 Victor Flemming) y participó en varias películas estimables como “Anna Karenina”, “David Copperfield” y “El Pequeño Lord”. Estuvo férreamente encasillado como niño pijo inglés repelente que al final de la película se derrite, y abandonó el cine tras fracasar como actor adolescente para trabajar en el mundo de la publicidad.

 

Haley Joel Osment. Quizás aún es pronto para meter al niño de “El Sexto Sentido” en esta lista, pero lo cierto es que desde Inteligencia Artificial (A.I., 2001, Steven Spielberg) ha desaparecido del mapa. Y no es que no lo haya intentando, pero sus arrestos por conducir borracho y demás monerías de chico problemático no hacen presagiar nada bueno para quien se prometía el mejor actor de la siguiente generación. En este caso el problema es que “en ocasiones ve muertos”.

 

Margaret O’Brien. Al parecer para que llorara en “Cita en San Luis” (Meet Me in St Louis, 1939) Vicente Minelli le susurraba al oído que tenía a su perrito encerrado y que lo iban a matar. Lo que sufrían estos pobres niños antes de la época de la corrección política. “Jane Eyre” y “Mujercitas” fueron otros de los éxitos de su carrera, siempre en la vena lacrimógena. Nunca abandonó la actuación, aunque la fama la abandonara. La tele y los documentales sobre cine han sido su trabajo desde entonces, y aún está en activo.

 

Tatum O’Neal. La hija de Ryan O’Neal sigue siendo el intérprete más joven que ha ganado un oscar competitivo (los de Shirley Temple o Margaret O’Brien eran especiales) por su interpretación en “Luna de Papel” (Paper Moon, 1973, Peter Bodganovich). Poco siguió a este papel en términos cinematográficos pero muchas cosas pasaban en su vida personal si hacemos caso a su autobiografía en la que describe aquellos años llenos de alcohol, drogas y sexo cuando aún no había cumplido los catorce. Últimamente trabaja en la televisión pero nunca ha llegado a ser más que una estrella de las revistas del corazón.