Ah hilo de los post de la semana pasada sobre adaptaciones de cine, a veces grandes adaptaciones se han hecho poniéndose el mundo por montera, es decir sin pagar derechos a nadie. El caso más famoso es el de la adaptación de “El cartero siempre llama dos veces” de James M. Cain que hizo Luchino Visconti en 1943 titulada “Ossessione”. No es ni siquiera una adaptación libre, sino que sigue fielmente la historia que Tay Garnett filmó de nuevo en 1946 con Lana Turner (con turbante y de blanco) y el incomparable John Garfield, que años más tarde se llevaría de nuevo a la pantalla con Jessica Lange y Jack Nicholson.

James M. Cain no era tonto e impidió que se estrenara fuera de Italia hasta 1976. Es un caso curioso porque es una película excepcional que probablemente hubiera cambiado el rumbo de la historia del cine si se hubiera podido ver antes fuera de Italia. Rodada en unos increíbles exteriores en Ferrara, es un filme que retrata la pobreza y miseria en medio de un ambiente de lujuria y permisividad sexual totalmente inaudita para la época. Los protagonistas son totalmente creibles como pobres diablos (no como Lana Turner) y a la vez son carnales: el peludo Massimo Giroti y Carla Calamai (la versión sensual de Anna Mangani). Es neorrealismo antes de Roma Ciudad Abierta (Roberto Rossellini).
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