El otro día comentábamos que título más ridículo le habían puesto a “Lakeview Terrace” de Neil La Bute: “Protegidos por su enemigo”. Es genial. Traducir o adaptar un título del original al español no es una tarea fácil y es justicia decir que a veces es tarea imposible, e incluso admitámoslo, a veces la traducción es mejor que el original. Hay otras ocasiones en que las productoras prefieren dejar los títulos en inglés consiguiendo alienar a muchos espectadores que no saben inglés. Parece que ninguna solución es buena… Vamos a recordar las traducciones más absurdas o más acertadas:
Adaptaciones o traducciones que funcionan:
“Desayuno con Diamantes” (Breakfast at Tiffanys). Es España no todo el mundo sabe que Tiffanys es una conocida joyería. Con un pequeño cambio se mantiene el espirítu del ot Desayuno en Tiffanys.
“Con Faldas y a lo Loco” (Some Like it Hot) El original es un juego de palabras intraducible sobre el jazz (a algunos les gusta caliente), la adaptación en español consigue captar también el ambiente años 20 del film.
“La semilla del diablo” (Rosemary’s Baby) Desde luego que “El bebé de Rosamari” no sería un título sugerente para esta película de terror, parecería más bien un Almodóvar. Quizá lo bueno del original es que no revela de que va la peli, pero el cartel es esclarecedor…
“Crimen Perfecto” (Dial M for Murder) “Marca M para asesinato” no era desde luego una opción…
“Tiburón” (Jaws) Se podría haber traducido por dentelladas o algo así pero desde luego “Tiburón” es bastante mejor que “Mandíbulas” que por algún motivo en español suena cómico.
Las peores:
“Alarma en el Expreso” (The Lady Vanishes, Alfred Hitchcock) Se podría haber traducido por Desaparición en el Expreso o por “Pasajera Desaparecida”. La traducción al español es anodina y no da ganas de ver la película.
“Que pasó entre tu padre y mi madre?” (Avanti!, Billy Wilder) Este es un caso como Vértigo, se conoce más la película por su nombre original que por su traducción al español que sugiere una película del destape o algo así.
“Sonrisas y Lágrimas” (The Sound of Music) Estamos tan acostumbrados que ya no nos damos ni cuenta de que este título no tiene ni pies ni cabeza, aunque “El Sonido de la Música” tampoco parece un título muy evocador. En Latinoamérica la peli se llama “La novicia rebelde”. Me parece más apropiado.
“Cautivos del Mal” (The Bad and the Beautiful) Me da la sensación de que cualquier melodrama se podría haber llamado “Cautivos del Mal” pero “El malo y la Guapa” tampoco hubiera sido una gran opción.
“Jo, Que Noche” (Alter Hours). Lo de “jo” desde luego que se lo deberían haber ahorrado. Quizás mejor hubiera sido “Jolín, que noche”.
Como ya dije en el post sobre los Oscar de 2009, poco importaba porqué película estaba nominada este año Kate Winslet que se respiraba en el ambiente que había que premiarla. Revolutionary Road es otra lección magistral de actuación: natural y lucida la Winslet se apodera de la función.
Una adaptación de la novela de Richard Yates, describe la historia de una pareja que tiene sueños para vivir la vida como un personaje de Somerset Maughan (por ejemplo, el protagonista de “El Filo de la Navaja”) pero sin tener los recursos económicos ni las agallas que solían tener los protagonistas de Maughan para poder buscarse a sí mismos y vivir del aire. Es decir, el tema principal es la frustración de la vida corriente.
Curiosamente Sam Mendes hace que parezca una adaptación de una obra de teatro y no de una novela. Es en los intelectualizados enfrentamientos verbales a dos en los que este sólido drama alcanza su clímax. Quizás se echa de menos que la realidad se asomara un tanto por sus imágenes, pero tanto Leonardo Di Caprio como Kate Winslet están perfectos, y se agradece que Di Caprio acepte al fin un papel en el que no tenga que estar sucio y magullado (después de Ben en la serie Perdidos, encarnado por Michael Emerson, los papeles de Di Caprio son los que más reciben palizas a muerte).
La edición número 81 de los Oscar pasará a la historia, sin duda, por ser la primera vez que se pronuncia ante una audiencia millonaria y global la palabra “Alcobendas”. Una preciosa Penélope Cruz recogió su calvo dorado por su eléctrica interpretación en Vicky Cristina Barcelona, convirtiéndose en la primera actriz española en recibir este premio.
Era un año en el que el Oscar le tenía ganas a Kate Winslet (que se lo merece por todas sus interpretaciones). La Winslet dio el discurso más bonito de la noche rememorando sus tiempos ensayando en el baño con una botella de champú a modo de Oscar. Y afortunadamente Sean Penn nos libró del bochorno de ver a Mickey Rourke en el escenario, y de que pusiera sus manazas encima de Kate y Pe en la sesión de fotos. Gracias Sean.
Un gesticulante Danny Boyle (con un parecido más que razonable al inefable Pepe Rubio) acaparó el resto de las miradas y sus saltos imitando a Tigger pasarán al anecdotario de estos premios, y la dickensiana Slumdog Millionaire con él. Una película no tan diseñada para estos premios como sus competidoras.
Fue una ceremonia un tanto distinta a lo habitual. Lobezno (conocido también por el sobrenombre de Hugh Jackman) le dio un aire menos de “club de la comedia” y más de Hollywood clásico. El decorado era más pequeño de lo habitual y los espectadores estaban en primer plano, esta cercanía aumentaba la emotividad de la transmisión. Hasta ahí los cambios positivos, porque la entrega de premios de actuación por cinco presentadores en plan “consejo de guerra” alargaba demasiado la cosa llenándolo de palabras vacías (prefiero ver un pequeño clip de la película).
Parece mentira que “Narciso Negro” (Black Narcissus, 1946, Michael Powell y Emeric Pressburger) no sea aún más famosa de lo que es. Confieso que yo la vi por primera vez hace unos meses en un cine de repertorio y me dejó con la boca abierta.
Protagonizada por Deborah Kerr y fotografiada de un modo sublime por Jack Cardiff, Narciso Negro cuenta la historia de un grupo de monjas en el Himalaya a las que se les concede un antiguo lupanar para transformarlo en un convento, escuela y hospital. Poco a poco, el viento y el aislamiento va resquebrajando la moral de las monjas. Vuelven sus recuerdos, sus obsesiones y hasta asoma la locura. Es un drama (con toques de ironía) que nunca camina por terrenos previsibles y que en muchas ocasiones juega con imágenes casi surrealistas.
Es la película que hubiesen querido rodar Almodóvar, Bergman, Scorsese y Buñuel (es especialmente buñueliano el papel de David Farrar) y las escenas finales entre Deborah Kerr y la rebelde hermana Ruth (interpretada por Kathleen Byron) son inolvidables y un icono de la Historia del Cine.
Está rodada íntegramente en estudio (salvo algunas escenas en un jardín de Inglaterra), y la última escena que comienza con un primer plano de gotas de lluvia cayendo sobre unas hojas para abrirse a un plano general de la huida de los personajes bajo la lluvia torrencial es un alarde técnico increíble en 1946.
El cine ha tratado la vida de los pintores con asiduidad. Aunque casi todos los pintores esenciales aparecen en alguna película lo cierto es que como, es natural, el cine ha preferido siempre retratar a los atormentados (Van Gogh, Goya, Miguel Ángel, Modigliani, Pollock) que a los más “aburguesados” o “convencionales” que escasamente aparecen en la pantalla (como Velázquez, Manet o Rubens).
Los casos recientes de la funesta “El Greco” o la críptica “Ronda de Noche” han puesto de moda de nuevo el tema.
El pintor que probablemente más películas ha protagonizado sería Vincent Van Gogh (acompañado siempre por Paul Gauguin como secundario) y la película canónica del género es sin duda El Loco del Pelo Rojo (Lust For Life, Vicente Minelli). Con un reparto inspirado y con una dirección artística deslumbrante Minelli ayudó a fomentar el tópico del pintor muerto de hambre. Un tópico que permanece indeleble en la mente del público.
Francisco de Goya aparece también numerosas películas, desde la reciente “Los Fantasmas de Goya” hasta la casi grotesca “La Maja Desnuda” (con Tony Franciosa y Ava Gardner). La más acertada es Goya en Burdeos en la que Carlos Saura y Paco Rabal unieron fuerzas para retratar a Goya en sus últimos años.
Amedeo Modigliani es otro de los preferidos del cine. Montparnasse 19 (Les Amants de Montparnasse, 1958, Jacques Becker). Gérard Philippe y Anouk Aimee dieron vida a los tortuosos amantes. La película no da ninguna explicación sobre como y porqué los dos amantes terminan alcoholizados, pobres y drogadictos, sino que más bien idealiza un tanto la vida bohemia. Puro cine europeo de la época.
Carol Reed quiso describir con “El tormento y el éxtasis” (The Agony and the Extasy, 1965) la difícil gestación de una obra de arte. Charlton Heston y Rex Harrison son Miguel Ángel y el Papa Julio II y el proceso de la decoración de la Capilla Sixtina es fondo de sus agrias disputas. Como en “El Manantial” en este caso más que la vida de un artista es una película sobre la creación artística y el individualismo.
Tallulah Bankheades uno de esos incomparables personajes de la historia del cine en los que es más mítica su vida que su obra. Se le atribuyen tantas frases ingeniosas y escandalosas como a Mae West o a Groucho Marx, y probablemente solo la mitad sean ciertas (un ejemplo “Mi padre me advirtió sobre el alcohol y los hombres, pero no me dijo nada sobre la cocaína y las mujeres”).
Talentosa, hermosa, viciosa, descarada, brillante, y ciertamente obsesionada con el sexo, la Bankhead llenó titulares y teatros, pero en el cine no supo encontrar su lugar. Como Rosalind Russel, las grandes damas del teatro no siempre pasaban con éxito al Cine. Quizás era demasiado escandalosa para el cine después del Código Hays, o quizás como decía que lo que le llamó la atención del cine fue la posibilidad de acostarse con Gary Cooper, enseguida perdió el interés en el cine. Sólo destaca de su filmografía el papel protagonista de “Náufragos”(Lifeboat, 1944, Alfred Hitchcock) y papeles en obras menores de George Cukor o Ernst Lubitsch.
En el teatro fue grande, y es curioso que Bette Davis heredara normalmente sus papeles teatrales. “Amarga Victoria” y ”La Loba” fueron creaciones de la Bankhead, hasta la Davis admitió haberse inspirado en ella.
Pero parece que han sido sus numerosos amantes de ambos sexos (con numerosos actores célebres), su legua afilada y sus numerosos vicios los que hacen de la Bankhead un personaje fundamental de la época dorada del cine.
Nueva incursión de la factoría Disney en las películas de acción real-tontorrona para toda la familia. Esta vez es una suerte de reverso tenebroso de “Amores Perros” (Alejandro González-Iñárritu) ya que también parte de la acción se desarrolla en peleas clandestinas de perros en Ciudad de México, pero bajo el tamiz de Disney. La mayor parte de la acción se desarrolla en un México colorido, tópico, infantiloide y descacharrante.
En la versión original Drew Barrymore, Andy García y… nuestro Plácido Domingo (¡!) dan voz a los perrillos. Jamie Lee Curtis es el único nombre ilustre que da la cara. Disney no falla, la película no es más de lo que promete: un divertimento intrascendente para los más pequeños. Y cuenta con una de las escenas más grotescas de la historia del cine: toda la parte que se desarrolla en la ciudad de los Chihuahuas, un delirio de Kitch Azteca que realmente está al borde de la vergüenza ajena.
Se echa de menos un poco de mala baba en el guión. Sin interferir en la trama infantil podrían haber incluido un par de chistes buenos.
Para seguir con la fiebre del Oscar, repasamos esta vez los “Kermodes”, premios que otorga anualmente el mítico programa de la BBC “The Culture Show”. La única opción para ser candidato es que no se haya recibido nominación a losOscar. El premio representa al orondo presentador Mark Kermode.
Lo que más me ha llamado la atención de lo que se está viendo en las candidaturas es la casi unánime votación a Belén Rueda como mejor actriz protagonista por “El Orfanato”. La película de Juan Antonio Bayona (que también aparece en la lista de candidatos como mejor director) se estrenó en EE UU en 2007 por lo que en ningún caso podría haber optado al premio este año pero es un reconocimiento a la labor extraordinaria de la divina Belén.
Las consecuencias de las atrocidades cometidas en la Segunda Guerra Mundial siguen y seguirán siendo tema para innumerables películas. En este caso “El Lector” (The reader) a través de dos personajes enamorados y unidos por la lectura se reflexiona sobre la culpa y la redención. Los dos personajes son de dos generaciones diferentes y así su punto de vista y comportamiento refleja la actitud de los alemanes ante el Holocausto, aunque ningún momento de su acción se sitúa durante la Alemania Nazi.
Una película dramática y romántica llena de reflexiones que curiosamente ha sido recibida con polémica en Estados Unidos no por su contenido político sino por su contenido sexual (ya que la Winslet seduce a un adolescente).
Kate Winslet gana de nuevo la partida con un papel complejo en la que hace gala de su enorme naturalidad ante la cámara. No le hace mucha justicia en la segunda parte el artificial maquillaje para envejecerla (por cierto que tampoco me gustaba nada como envejecía Julianne Moore en la anterior obra de Daldry, “Las Horas”). David Kross da una perfecta réplica a la Winslet, y Ralph Fiennes tiene un papel más discreto como el mismo personaje de mayor (aunque en el mentiroso cartel internacional aparezca leyendo un libro al alimón con la Winslet de joven).
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