Jane Fonda. Otro de los casos más exitosos de ”hijos de”, Jane Fonda es una estrella tan importante para la historia del cine como lo fue su padre, el gran Henry Fonda. Jane incluso no dudó en compartir película con su padre en “El Estanque Dorado”. Su carrera en los 70 y 60, sus pintas en Barbarella, el activismo político y los vídeos de aerobic la hacen totalmente imprescindible. Su hermano, Peter Fonda, también es actor pero no ha conseguido ni de lejos el estatus de su hermana.
Douglas Fairbanks Jr. El hijo de Douglas Fairbanks ni siquiera probó fortuna con un nombre disitinto que el de su padre, una de las más grandes estrellas del cine mudo. Y como en el caso de su nombre su carrera no fue más que una continuación pobre del estilo de su padre: su carrera como espadachín y aventurero se fue apagando poco a poco al final de los 30.
Kate Hudson. No se la puede considerar aún una gran estrella, y la cantidad de películas tontas que ha hecho últimamente hacen presagiar lo peor. La guapísima hija de Goldie Hawn también ha seguido los pasos de su madre en el tipo de películas…

María Esteve. Para poner algún representante español he escogido a María Esteve ya que los otros casos que se me ocurrían pertenecen más bien a dinastías de actores o cineastas (los Bardem, los Larrañaga, los Ozores) que ha hijos de una estrella aislada. María Esteve tiene todo el peso de la fama y el kitch de su madre, Marisol, encima, pero ha sabido sobrevivir gracias a tener un estilo completamente contrario al de su madre: la comedia.
Ser hijo de una estrella de cine debe ser una papeleta bastante difícil si te quieres dedicar al mundo del cine. El fantasma del padre estará siempre acechando, y las comparaciones también. Hay algunos que han conseguido que casi nos olvidemos de sus padres y otros tienen una carrera discreta pero estimable.
Isabella Rossellini. Nacida de la turbulenta relación entre Ingrid Bergman y Roberto Rossellini, la Rossellini ha sido casi más conocida por su carrera como modelo que por su carrera como actriz. Tiene un extraordinario parecido con su madre, y en el cine es recordada sobretodo por sus apariciones en las películas de su entonces marido David Lynch como “Terciopelo Azul” (Blue Velvet) o “Corazón Salvaje” (Wild at Heart)

Liza Minelli. Como la Rossellini es hija de actriz y director (Judy Garland y Vicente Minelli). La sombra de su madre ha sido tremenda no solo como actriz sino como cantante. Liza Minelli consiguió un papel extraordinario en Cabaret y nunca pudo superar su propio listón como actriz ni pudo superar tampoco el look creado en la película.

Michael Douglas. Aunque Michael Douglas ha conseguido mantenerse como estrella de cine durante muchos años con una larga filmografía, el visionado de “El Loco del Pelo Rojo” (Lust for Life) “Cautivos del Mal” (The Bad and the Beautiful) o de la popular “Espartaco” hace que la carrera del hijo de Kirk Douglas se empequeñezca hasta lo microscópico.
Angelina Jolie. De todos los “padres de” que hemos tratado aquí probablemente John Voight sea el que sea menos estrella, aunque “El Cowboy de Medianoche” y “El Regreso” le aseguren un puesto en el Olimpo. Su hija, con la que tienen una relación amor-odio es probablemente la mayor megaestrella de nuestros días y su mayor acierto en escoger últimamente sus papeles parece que apunta a que dentro de unos años aún nos acordemos de ella.

Aunque he visto que esta página ha sido ya pasto de montones de blogs me ha parecido absolutamente genial y divertidísimo este link y me gustaría compartirlo aquí: www.angryalien.com. Son versiones animadas de 30 segundos de un montón de películas protagonizadas únicamente por conejos.

Casablanca, El Club de la Lucha, Que Bello es Vivir, Brokeback Mountain, El Resplandor, The Ring, Uno de los Nuestros y la inevitable Crepúsculo han sido resumidas, animadas en flash y dobladas por una tal Jennifer Shiman bajo su propia “productora” Angry Alien. En la web tiene una lista interminable de peticiones para nuevas adaptaciones y no se si dará abasto la creadora del tema con el flash. Son una delicia, mis favoritas son Brokeback Mountain y El Resplandor.

Las imágenes están tomadas de la página web de Angry Alien.

Tuve la ocasión de revisar esta obra maestra en un ciclo dedicado a Mankiewicz en una filmoteca junto con la comentada hace poco “Odio entre Hermanos”. Operación Cicerón (Five Fingers, 1952) pertenece a ese maravilloso subgénero del cine de espionaje durante la Segunda Guerra Mundial. En principio no parece un tema típico para Mankiewicz, pero si se mira bien la historia, Diello, el personaje protagonista es como la Eva Harrinton de “Eva al Desnudo” o los protagonistas de otros de sus films, un arribista que reescribe su propia historia a su antojo, y que se convierte finalmente en lo que desea ser.

James Mason interpreta al protagonista con su habitual encanto y sutileza. Interpreta a un albanés (probablemente la única película de Hollywood cuyo protagonista es un albanés) que desde la Ankara neutral durante la guerra mundial (también probablemente la única película de Hollywood cuya acción transcurre principalmente en Ankara) consigue engañar a todos los bandos para su propio beneficio.
Danielle Darrieux, en uno de sus mejores papeles en Hollywood, le da la réplica amorosa como una condesa Polaca arruinada en una relación contaminada por la ambición, las diferencias de clase, el dinero y el poder (es decir puro Mankiewicz).
Esta rocambolesca historia de espías está basada en un célebre caso real de la época. Esta excusa no importa realmente, si toda la historia fuera falsa como la identidad de Diello, la película sería igual de fascinante.
La triste desaparición la semana pasada de Natasha Richardson ha supuesto de actualidad a esta dinastía de actores británicos de varias generaciones cuya representante más conocida es Vanessa Redgrave. El nacimiento de Vanessa fue anunciado por Laurence Olivier durante un montaje de Hamlet en el que su padre Michael Redgrave hacía de Laertes. Esta anécdota da una idea sobre lo que estamos hablando…
Hijo de actores de cine mudo, Michael Redgrave es principalmente recordado por su trabajo en el teatro. En el cine sus películas más conocidas son Alarma en el Expreso (The Lady Vanishes, 1938, Alfred Hitchcock) Mr Arkadin (1955, Orson Welles) o la revalorizada adaptación de “Otra vuelta de Tuerca” de Henry James llamada en España Suspense (1961, Jack Clayton). Michael estuvo durante casado 50 años con Rachel Kempson, también actriz. Sus tres hijos Vanessa, Lynn y Corin Redgrave son también actores.
Dejando la carrera de Vanessa aparte, Corin Redgrave es conocido sobre todo por sus pequeños papeles en Un Hombre para la Eternidad (A Man For All Seasons, Fred Zinnemann) que ganó el Oscar a la mejor película y Cuatro Bodas y un Funeral. Lynn Redgrave que sigue haciendo mucho cine como su hermana, destacó al principio de su carrera en Tom Jones y recientemente en Dioses y Monstruos (God and Monsters, 1988) o Kinsey.
Tony Richardson, uno de los principales representantes del Free Cinema (dirigió Mirando atrás con Ira, y Tom Jones) estuvo 5 años casado con Vanessa Redgrave (hasta que Jeanne Moreau se cruzó en el camino de Richardson y Franco Nero en el de Redgrave) y tuvieron dos hijas, la malograda Natasha, de la que tanto se ha hablado en las últimas semanas y Joely Richardson. Esta última es más conocida por su labor en la serie de TV Nip/Tuk que por su carrera cinematográfica. Como su hermana Natasha, el cine americano solo le ha ofrecido papeles menores. El Patriota (con Mel Gibson) y la versión de acción real de 101 Dálmatas es lo más destacado de su carrera.

Quizás los hijos de Natasha Richardson y Liam Neeson serán capaces de seguir con la ilustre estirpe de los Regrave/Richardson si les da por tomar el camino de la interpretación.
Parece que aprovecho cualquier oportunidad para hacer algún post en el que se mencione “Laura” (1946, Otto Preminger). Esta vez se me ha ocurrido mencionar unas cuantas películas en las que algún retrato sea uno de los elementos importantes de la trama.
Laura. El agente Mark McPherson se empieza a enamorar de Laura Hunt tras ver su retrato. Una mujer inalcanzable para él, retratada por Jacoby, un personaje que no aparece en la película pero que es otro hombre que cayó en las redes de Laura y que vivió a su costa.
Vértigo. Madeleine está obsesionada por su antepasado y su locura realmente comienza con las horas muertas pasadas ante este retrato, que en vez de Kim Novak parece que retrata a Vera Miles la elección inicial de Hitchcock para el papel.
La mujer del cuadro. Como en Laura el personaje de Edward G. Robinson se empieza a enamorar de Joan Bennet al ver el cuadro. Pero al contrario de Laura, el retrato no hace justicia a la retratada. En vez de una mujer fascinante en este caso es una mujer fatal llena de odio y ambición.
Rebeca. En Rebeca, también de Hitchcock, la retratada es irrelevante (es una antepasada de Laurence Olivier) pero refleja doblemente el asfixiante peso del pasado: por un lado representa una familia aristocrática con la que la protagonista no puede competir y por otro lado lleva puesto el traje que la primera señora de Winter, Rebecca, se puso en un célebre baile. Con ella ni muerta ni viva podría nunca competir Joan Fontaine.
Pandora y el Holandés Errante. El holandés en cuestión, James Mason, pinta a su amada al estilo Giorgio de Chirico, reencarnada en Ava Gardner. Albert Lewin, un realizador fascinante y esteticista, dirigió otra película con cuadro, que es quizá el ejemplo más obvio de todos: El Retrato de Dorian Gray.
Aunque aún no es más que un rumor, se anunció hace poco que Nick Cassavetes va a dirigir un “biopic” centrado en la tormentosa relación entre Scott Fitzgerald y su desequilibrada esposa Zelda. Un material de lujo para una película (un matrimonio que vive a principios del siglo XX entre la pasión por el Jazz, el lujo, las fiestas y la neurosis). La protagonista anunciada es Keira Knightley que tan bién da en estos papeles de época, y desde aquí sugerimos a James McAvoy que además de haber sido emparejado ya con éxito con la Knightley en “Expiación” daría perfectamente el tipo.
Scott Fitzgerald ya fue objeto de un biopic interpretado por Gregory Peck en 1959 (Días sin Vida) que se centra más bien en la génesis de su novela inconclusa “El Último Magnate” (que fue llevada al cine por Elia Kazan con un reparto espectacular)
Su obra ha sido llevada en multitud de ocasiones al cine, siendo el caso más reciente “El curioso caso de Benjamin Button”, basado libremente en un relato corto. La obra más adaptada es El Gran Gatsby (la versión más conocida es la protagonizada por Robert Redford en 1974 ). Las otras grandes novelas Suave es la Noche y Hermosos y Malditos han sido menos llevadas a la gran pantalla: “Suave es la Noche” en 1962 con Jason Robards y, horror, Jennifer Jones y “Hermosos y Malditos” en 1922.

“Odio entre Hermanos” (1949) es una de las películas menos conocidas de Joseph Leo Mankiewicz. Es un drama familiar, con resonancias de El Rey Lear, centrada en las historias de una familia de inmigrantes italianos en Nueva York. El padre, encarnado por Edward G. Robinson, ha pasado de barbero a banquero y sus hijos que han de heredar su imperio se enfrentan de diversos modos entre ellos.
La película resulta un tanto fallida por la indefinición de tramas y la confusión de géneros. Pasa de cine negro a drama social y luego a drama familiar, y el poco acertado casting de los tres hijos de Robinson hace que la obra pierda credibilidad por momentos. El final, que utiliza como tantas películas de cine negro una escalera como un escenario del mal, deja sin embargo un buen sabor.
Curiosamente lo mejor de la película es la subtrama amorosa entre el
hijo mayor de Robinson (encarnado por Max Monetti) y una sensual y eléctrica Susan Hayward. Uno desearía que toda la película se centrara en estos dos personajes, y que se decantara por el cine negro. La Hayward nos hace entrever lo que hubiera sido su carrera si no se hubiera dedicado más tarde a personajes marujiles y lloricas.
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