Monthly Archive for Mayo, 2009

Sinécdoque, Nueva York

Junto con Michel Gondry y Spike Jonze, Charlie Kaufman ha creado todo un asombroso mundo en la que la imaginación y el subconsciente se mezclan con la realidad. “Como ser John Malkovich” (Being John Malkovich, 2000) “El Ladrón Orquídeas” (Adaptation, 2002) y sobre todo la magistral y hermosísima “Olvídate de mí” (The Eternal Sunshine of the Spotless Mind) son las obras claves que ha escruito.

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Ahora se enfrenta por primera vez a la dirección con Sinécdoque, Nueva York en la que encontramos todos los elementos de las anteriores películas: imaginación desbordante, asombrosos efectos especiales tratados como algo cotidiano, dramas profundos tratados de un modo incisivo y original, un reparto magnífico (Philip Seymour Hoffman y Catherine Keener son los protagonistas) y unos diálogos geniales.

 

El problema es que esta vez los mismos ingredientes no han dado un plato tan jugoso. Es demasiado larga, demasiado reflexiva, demasiado críptica… es decir, aburrida. Como a Julio Médem después de “Los Amantes del Círculo Polar”, Kaufman se ha encerrado totalmente en sí mismo y ha hecho una película un tanto megalómana, lanzándose de lleno a sus obsesiones, olvidando completamente al espectador que necesita ser primero entretenido, y luego todo lo demás.

 

Este ejercicio de realidades paralelas es por supuesto visualmente magnífico y tiene momentos muy buenos, pero el conjunto resulta decepcionante.

Control: Ian Curtis en plan Alfredo Landa

Ayer me pasé por la tarde a ver “Control”, el biopic de Ian Curtis. Me gustó bastante la peli, tengo los discos de Joy Division, pero nunca me había preocupado de seguir la pista de la vida de Ian Curtis. Sabía que tenía una esposa que luego escribió libros sobre él (libro que siempre he tenido en mi lista), y que se colgó en la cocina de su casa (lo sé, claro, por la canción de Los Planetas), y poco más.

Mitificado como todos los muertos del rocanrol, en su caso, al menos, tiene una soberbia colección de canciones de la que presumir. Porque su vida, según la película, no lo es tanto, un chico normal, enfermo, imitador de Leonardo Dantés en sus bailes, que descolla en la caspa punk por su voz, sus alucinadas y depresivas letras, y sobre todo por su perfecta conjunción con el resto del grupo, creando un sonido inolvidable (las reconstrucciones de las actuaciones del grupo, con los actores tocando en directo, me parecen soberbias).

La película, escrita por su viuda, para no caer en suciedades, que las habría, se centra en sus dudas amorosas, y ahí la película se convierte en una película más del landismo, donde el becerro español -en este caso inglés- sale al extranjero, queda deslumbrado por la belleza y ligereza de una francesa (siempre la tentación es francesa, y siempre es mentira, porque siempre es belga, como Tintin o Brel), se enamorisca, y al final siempre vuelve al pueblo donde la espera su choni con los rulos puestos. La historia de siempre. Luego, las dudas, el arrepentimiento, las pastillas, el miedo a la gira americana, y lo que ya sabemos.

Todo por no tener la lucidez de Bambino, mil veces más punk que todos los granudos del Hate y del No Future, que sabía muy bien qué hacer y lo cantó a grito pelado en Corazón loco:

Aquí va mi explicación,
a mí me llaman sin razón, corazón loco,
una es el amor sagrado,
compañera de mi vida,
esposa y madre a la vez,
y la otra es el amor prohibido,
complemento de mi alma,
y a quien no renunciaré,
y ahora ya puedes saber,
cómo se pueden querer,
dos mujeres a la vez, y no estar loco.

El Teatro Chino de Los Ángeles

Hace poco tuve ocasión de visitar uno de las atracciones turísticas imprescindibles para los cinéfilos: el Teatro Chino de Hollywood Boulevard en Los Ángeles. Es un edificio curioso revival chino en forma de una enorme pagoda roja que abrió sus puertas en 1927. Construido por el actor Sid Grauman dueño de un tercio del local, del que también eran propietarios los también interpretes Mary Pickford, Douglas Fairbanks y Howard Schenck.

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Lo más reconocible del edificio se encuentra en el pavimento exterior donde se encuentran impresionadas las huellas de pies y manos de multitud de artista. Como casi todas las atracciones turísticas de Los Ángeles la visita resulta un tanto decepcionante. Lo que debería ser un recuerdo de la época dorada de Hollywood se está convirtiendo en una amalgama sin sentido. Al lado de las huellas de Clark Gable, Rita Hayworth, Ava Gardner o Myrna Loy se han puesto la de actores modernos como Samuel L. Jackson o Matt Damon. Parece que para que los turistas que desconozcan las estrellas de la época dorada se han puesto aquí y allá actores modernos que no pintan nada. Y además seguramente que se haya quitado las huellas de algún actor mítico para poner las huellas de Matt Damon.

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Todo esto viene a unirse a la multitud de teatros, cines, salas de fiesta y estudios que han desaparecido de Los Ángeles. Nadie ha sido consciente para conservar el legado del cine clásico. Al menos quedan las películas.  

 

David O. Selznick, el malo de la película

Si hay un personaje que tiene mala prensa en la historia del cine, ese es sin duda el meticuloso-metomentodo productor David O. Selznick. Aparte de haberse inventado la “O” de su apellido, se le acusa de haber echado a George Cukor de “Lo que el viento se llevó”, de atormentar a Hitchcock con sus memorandums llenos de exigencias en el rodaje de “Rebeca”, de mutilar “El Proceso Parradine” y “Recuerda” también de Hitchcock y sobre todo meter hasta en la sopa a su segunda esposa, la irritante Jennifer Jones.

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Powell y Pressburger ganaron una batalla legal para mantener la integridad de su obra “Camino a la Tierra” protagonizada también por Jennifer Jones de la que Selznick cortó casi un tercio del metraje.

 

La otra cara de la moneda es su legado. Él fue el responsable de que selzinck-y-vivien-leighAlfred Hitchcock viajara a América y llevó a Hollywood para convertirles en estrellas mundiales a Ingrid Bergman, Vivien Leigh o Laurence Olivier. Lanzó también a Joan Fontaine, Joseph Cotten y a la Jones. Responsabilidad suya son una serie de grandes películas, aparte de las citadas “Lo que el viento se llevó”, “Rebeca” y “Recuerda” otras como “El Tercer Hombre” “Jennie” o “Duelo al Sol”.

 

Un detalle que cuenta Ingrid Bergman en su autobiografía hace que no parezca tan tirano. Nada más llegar de Suecia, cuando el departamento de publicidad discutía como iban a transformar a la Bergman cambiándole los dientes, las cejas, el pelo y el nombre (por supuesto) Selznick montó en cólera: la naturalidad de la Bergman era su mejor baza y no pensaba dejar que nadie la transformara en otra starlette. Tonto no era… Seznick es sin duda uno de esos personajes que marcaron una época en la historia del cine.

 

Las cifras del cine español hasta el 3 de mayo

mentiras-y-gordas-bLo primero que llama la atención al revisar las cinco películas españolas más taquilleras hasta el 3 de mayo es que no hay ninguna con recaudación parecida a “Los Crímenes de Oxford” o la segunda parte de las aventuras de Mortadelo y Filemón que triunfaron el año pasado.

 

1) Mentiras y gordas ($5.660.175)

2) Los Abrazos rotos ($5.235.656)

3) Fuga de Cerebros ($3.689.917)

4) Al Final Del Camino ($3.355.060)

5) Guerrilla ($1.084.771)

 

Las cifras no son tan malas como parece, con cinco películas con más de un millón de dólares de recaudación, y con cuatro de ellas aún en cartel. Encabeza la clasificación “Mentiras y Gordas” la comedia juvenil de Albacete y Menkes que con un reparto televisivo ha conseguido llevarse al público de calle. La publicitada “Los Abrazos Rotos” puede que remonte un tanto tras la publicidad extra que obtendrá con su pase en el festival de Cannes.

 

“Fuga de Cerebros” es la segunda película española del año que encabeza la taquilla de un fin de semana. Un fenómeno bastante raro, puede que la comedia de humor grueso sea el futuro. La poco pretenciosa y simpática “Al final del Camino” con un reparto también televisivo, es sin duda un éxito sorpresa. “Guerrilla”, la segunda parte de la historia del Che con su aire de superproducción cierra la lista.

Joseph Cotten, el otro hombre tranquilo

joseph-cotten1“Orson Welles admite que Ciudadano Kane es su mejor film, Alfred Hitchcock opta por La Sombra de una Duda, y Sir Carol Reed escogió El Tercer Hombre: y yo estoy en las tres”

 

Esta cita del propio Joseph Cotten resume perfectamente su carrera. No fue nunca una gran estrella, sus cualidades como intérprete nunca fueron apreciadas (no recibió ninguna nominación al Oscar) y aún así su presencia es fundamental en un montón de clásicos imperecederos. Tuvo la suerte de encontrarse en su camino con dos personalidades de Hollywood que le dieron sus mejores oportunidades.

 

El primero fue Orson Welles que le conocía desde sus tiempos en el Teatro Mercury y que le colocó en sus primeras obras maestras, la citada “Ciudadano Kane” y en la maravillosa “El Cuarto Mandamiento” (The Magnificient Ambersons, 1942). El segundo fue el vilipendiado super-productor David O. Selznick que le puso bajo contrato y le hizo protagonizar un grupo de grandes obras como shadow_of_a_doubt“Duelo al Sol”, “Jennie” o “El tercer hombre”. Bajo contrato con Selznick también protagonizaría sus dos películas a las órdenes de Hitchcock “La Sombra de una Duda” (The Shadow of a Doubt, 1942) y “Atormentada” (Under Capricorn 1949).

 

Siempre sobrio daba perfectamente el tipo de hombre normal, Hitchcock sacó provecho de esto en el que quizás es su mejor papel el del Tío Charlie, el peligrosamente atractivo asesino psicópata de la “Sombra de una Duda”.