François Truffaut planteó desde el principio “La Piel Suave” (La Peau Douce, 1964) como un contrapunto a su exitosa “Jules y Jim” (Jules et Jim, 1962). Lo que en una era alegría de vivir campestre en esta es soledad en la ciudad. Lo que en una era bicicletas y campiña en esta es esta es ascensores, aeropuertos y hoteles. El cambio de tono de la comedia amorosa al drama negro (un tanto alejado de lo esperado de la Nouvelle Vague) hizo que la película fuera un tanto incomprendida por el público en la época y que patinara en taquilla.
La Piel Suave es un melodrama de adulterio, un triángulo amoroso incómodo donde la amante y la mujer oficial son mujeres distintas, pero vivas, inteligentes y modernas. Truffaut describe con suma elegancia como el protagonista no puede evitar la fascinación por una mujer hermosa que puede ser además su vía de escape de una vida aburrida. El sórdido final de la película parece desvelar las partes más oscuras de la mente humana.
La otra mujer es la preciosa Françoise Dorléac hermana de Catherine Deneuve, que murió en un accidente de tráfico con solo 25 años. Dorléac hace un retrato inteligente de la azafata que en un hotel de Lisboa conoce al hombre equivocado, evitando a toda costa parecer una roba-maridos. Esta película y Cul-de-Sac de Roman Polanski son sus interpretaciones más recordadas.
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