Esta noche Disney estrena en Londres mundialmente una nueva versión del “Cuento de Navidad” (A Christmas Carol) de Charles Dickens. Es exactamente la enésima. Esta vez han unido fuerzas con Robert Zemeckis y su cruzada por la técnica de animación probada ya en Polar Express y en Beowulf (“performance capture” en la que actores reales son filmados y luego cubiertos por animación digital). La técnica ha avanzado y el resultado no es tan terrorífico como en Polar Express, pero aún resulta un tanto incómodo. Es difícil buscarle explicación, la verdad, a esta técnica ¿Cuál es la ventaja una vez que Pixar ha demostrado que se puede alcanzar todos los matices de una actuación con robots, ratas y juguetes?
Cuadra perfectamente este enfoque con la decisión de Disney de estrenar todas sus películas en 3D, ya que el performance
capture es perfecto en tres dimensiones. La diferencia respecto a UP y a Bolt es que en este caso Zemeckis opta por filmar el Cuento de Navidad como una auténtica montaña rusa. En algunas ocasiones el efecto es apabullante, pero al utilizar el mismo recurso una y mil veces resulta cansino y mareante. Parece que su único interés es justificar que necesita la animación digital y no la acción real para poder hacer esas tomas circenses arriba, abajo y a través de los lugares más conocidos de Londres. Hubiera sido más apropiado centrarse en captar la sutil y clásica combinación Dickensiana de realismo social, fino humor y buenos sentimientos.
La imaginaría utilizada es en ocasiones maravillosa, como en el caso de los tres espíritus (especialmente el que hace de vela), Jim Carrey está apropiado pero el tercer intento de Zemeckis queda un tanto deslucido al darse uno cuenta que la versión protagonizada por el Pato Donald también para Disney es bastante mejor, y más imaginativa.
Quien quiera que tuviera la idea de juntar en una película el universo de Roald Dahl, con la imaginería y el talento de Wes Anderson se merece el cielo. The Fantastic Mr Fox es la última joya del creador de Los Tennenbaums, Academia Rushmore o Viaje a Dajeerling. Está rodada con marionetas con la técnica de stop motion, que le da ese toque retro entrañable tan característico de Anderson y tan apropiado para un cuento infantil. Anderson de hecho adapta la historia de Dahl, pero no renuncia a ninguna de sus características: su cuidada y excéntrica dirección artística retro, su troupe de actores habitual (además de George Clooney y Meryl Streep cuenta con los habituales Bill Murray, Owen Wilson y Jason Schwartzman) y el acompañamiento musical exquisito (tanto en la banda sonora de Alexandre Desplat como las canciones de los Rolling Stones o Beach Boys). 
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