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Brighton Rock, un clásico noir británico

El cine clásico británico que no cuente con estrellas que triunfaron en Hollywood es un tanto difícil de ver hoy en día. “Brighton Rock” (1947, John Boulting) ha sido votado entre los 20 mejores filmes británicos por el British Film Institute y es fuera de la isla un film muy poco conocido.

 

Es una adaptación de la maravillosa novela de Graham Greene del mismo título (titulada también en España “Brighton, Parque de Atracciones”) sobre bandas criminales rivales en Brighton en los 40. La superlativa fotografía en blanco y negro de Harry Waxman y la magnética interpretación de un jovencísimo Richard Attenborough como el despiadado y desequilibrado Pinkie son los puntos fuertes de la película. Pinkie es un matón de poca monta que ve que ve su poder amenazado cuando se establece en la ciudad un delincuente de más altos vuelos. Nervioso y violento, Pinkie seduce a una camarera a la que detesta para que no testifique contra él.

 

Cruel e irónica a partes iguales, la película cambia totalmente la visión de Brighton como ciudad de vacaciones, playas y peleas de mods. Quizás su poca fama fuera del Reino Unido se deba a que los personajes (sorprendentemente para la época) hablan en idioma callejero poco comprensible para las audiencias norteamericanas.

Gomorra, un retrato de la Camorra napolitana

Ganadora del Gran Premio del Jurado del último festival de Cannes “Gomorra” (2008) es la adaptación de Matteo Garrone de la novela homónima de Roberto Saviano sobre el imperio delictivo de la Camorra. Promete sangre y denuncia, y no decepciona.

 

Es una película sobre el verdadero rostro de las organizaciones criminales, no son esta vez gángsters estilizados y llenos de glamour como los que se retratan en Scarface o tantas otras obras made in Hollywood. Con apariencia de documental la película entremezcla varias historias, pero sin dar nombres y fechas como en la novela, pero con un aire documental que impide que el espectador se identifique con ningún personaje. Esto da, sin duda, fuerza a la denuncia social, que es el fin último de la película, pero puede hacer que el espectador se desenganche fácilmente, como si estuviera viendo las noticias en televisión.

 

Como era de esperar, el director de la película, como el escritor de la novela, ha recibido amenazas y ha tenido que abandonar Nápoles. Tras ver la visión de “Gomorra” el dicho de “Vedere Napoli e dopo morire” adquiere un doble y perverso significado. Los que visitamos Nápoles por el barroco y los Caravaggios sabemos ahora que se cuece en sus entrañas.

Patricia Neal, poco y buen cine

No se puede considerar que Patricia Neal haya sido nunca una estrella de primera fila, pero su limitada pero selecta filmografía y su apasionante vida la siguen manteniendo como una de las inolvidables del cine clásico.

 

Con personalidad y sensualidad a raudales saltó a la fama con un clásico imperecedero “El Manantial” (The Fountainhead, 1949, King Vidor) y su romance con el protagonista, Gary Cooper, casadísimo de aquellas, la puso en el ojo del huracán. Vapuleada por la prensa volvió sus ojos al teatro, por lo que el cine la perdió durante un tiempo.

 

En 1953 se casó con el escritor Roald Dahl, y los cinco hijos que tuvo con el en los siguientes años y un sin fin de enfermedades que la hasta dejaron paralizada impidieron que tuviera una carrera constante durante años. 

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Vicky, Cristina, Barcelona y otras chicas del montón

El estreno de la tan traída y llevada película española me ha traído a la cabeza la idea de hacer una recopilación algunas de las películas rodadas en España. No me refiero a las que se desarrollan es España pero no se han rodado aquí como la reciente “En el Punto de Mira” (Vantage Point) en la que Salamanca era México o la clásica “La Condesa Descalza” (The Barefoot Contesta) en la que Madrid era un decorado. Tampoco cuentan las películas en las que España se hace pasar por cualquier otro sitio como Soria y Canillas transformados en Rusia para “Doctor Zhivago” o el castillo de Loarre transformado en Tierra Santa para “El Reino de los Cielos”.

 

1) Rareza rodada en Madrid en los 50: “Empezó con un beso” (It started with a Kiss, 1959, George Marshall) con Debbie Reynolds y Glenn Ford. No he visto la peli, pero al parecer hay escenas en el Rastro, en Cibeles y tal. Tampoco he encontrado otras fotos.

 

 

 

2)  Tossa de Mar se transforma en un sitio de ensueño en “Pandora y el Holandés Errante” (Pandora and the Flying Dutchman, 1951, Albert Lewin) con una bellísima Ava Gardner, la más española de las estrellas de cine clásico.

 

3) La Costa del Sol como trasfondo de la violenta y magnífica “Sexy Beast” (Jonathan Glazier, 2000) con un Ben Kingley mejor que nunca.

 

 

4) Madrid como escapatoria en la aún inédita  en España y ya mencionada en este blog “Deception” (2008) con Lobezno Hugh Hackman y Ewan McGregor.

 

 

5) Otra extravagancia de Hollywood: Frank Sinatra y Sophia Loren haciendo de españoles en la guerra de la independencia en Ávila en “Orgullo y Pasión” (The Pride and The Passion, 1957, Stanley Kramer).

 

 

 

Estrellas de Hollywood en España

A todos nos gusta adornar nuestro currículum con los idiomas que hablamos, y así han de hacer, imagino los actores. Pero parece ser que por el hecho de saber español no reciben más llamadas, y que si reciben algún guión no les debe de gustar mucho, o el dinero no compensa.

 

Existen algunas excepciones, como las de Viggo Mortensen que ha trabajado ya dos veces en España, aunque disimulando su acento porteño, o la del hispano-alemán Daniel Bruhl que protagonizó hace no mucho “Salvador”.

 

Otras estrellas como Gwyneth Paltrow, Ben Affleck y su hermano Casey no han sido aún reclutados para hablar español en ninguna película  (la Paltrow hablaba un poco en el remake de “Crimen Perfecto”). Igual las críticas que recibió Mortensen por el acento en su magnífica interpretación en Alatriste no han animado a otros productores a contratar a otros actores extranjeros. Esto es bastante normal entre los actores ingleses que hablan francés como Jacqueline Bisset, Charlotte Rampling o Kristin Scout-Thomas que trabajan casi más en francés que inglés. El caso de Rampling es curioso porque también ha trabajado en español en la funesta “Caótica Ana”.

 

Otra historia distinta son los actores “latinos”: Salma Hayek y Benicio del Toro sí que han trabajado en España. Pero no así Jennifer Lopez o Eva Mendes (a lo mejor porque no hablan ni patata de español aunque vivan de fingirlo).

Atormentando a la Bergman

Alfred Hitchcock tenía, como todos sabemos, un retorcido sentido del humor. Y siempre disfrutó dando a sus actores favoritos una doblez inesperada. Cary Grant, James Stewart y Grace Kelly fueron sutilmente apartados de su estereotipo, pero ¿Qué buscaba el gordo Alfredo en Ingrid Bergman?

 

La Bergman interpretó tres películas a las órdenes de Hitchcock y el común denominador de los tres papeles es que es una mujer que se degrada por amor. En su primera película juntos “Recuerda” (Spellbound, 1945) interpreta a la psiquiatra Constance Petersen, que de un modo muy poco profesional se fuga con un paciente claramente fuera de sí y sospechoso de asesinato. Es quizás el papel más insulso de los tres.

 

A “Recuerda” le siguió “Encadenados” (Notorious, 1946). En este caso Alicia Huberman  vive de fiesta en fiesta y pasa de hombre a hombre hasta que es reclutada como espía por el hombre equivocado. Se enamora de él y desde ese momento es castigada por su desdén, obligada a casarse con un hombre que le repugna y envenenada por su suegra. Parece que en cada escena Hitchcock disfruta arrastrando a la Bergman por el fango. Este es quizás uno de sus mejores papeles.

 

La tercera y última colaboración entre el director y la estrella les dejó a los dos un funesto recuerdo. “Atormentada” (Under Capricorn, 1949) fue siempre incomprendida por todo el mundo. Fracasó en taquilla y la crítica la masacró. Su estreno durante el escándalo Bergman-Rosellini y el hecho de ser un melodrama de época y no lo que el público esperaba de ella no ayudó. La Bergman en este caso estuvo doblemente atormentada: por un lado porque le exasperaba el lento  y tedioso rodaje con eternas tomas de 6 minutos y por otro lado en la ficción: interpretaba a una noble irlandesa que se casa con el mozo de cuadra. Tras ser condenado por asesinato y deportado a Australia, ella le sigue y se establece en Sydney donde espera a que salga de la cárcel. La eterna espera en la pobreza y empapada en alcohol acaba por arrastrar a la pareja a los abismos. De nuevo la Bergman en el fango.

Demasiado joven para ser tan viejo…

Al hilo del post de hace unas semanas sobre actores que son demasiado viejos para sus papeles, y a sugerencia de Javi, vamos a repasar los actores que siendo jóvenes interpretan sin ningún éxito papeles de viejo. Suelen ser casos en los que el papel se extiende a lo largo de décadas y no porque algún insensato del estudio quiera envejecer a sus estrellas. A un lado dejamos las caracterizaciones insufribles de Eddie Murphy o también las veces en las que esta caracterización es exitosa (como en el caso de Marion Cotillard en “La Vie en Rose”).

 

Hay dos categorías: los actores clásicos que apenas si se echaban un poco de talco en las sienes, y los intérpretes modernos en los que el esforzado departamento de maquillaje hace normalmente estragos:

 

 

1. Winona Ryder por “Eduardo Manostijeras”. Dios sabe como envejecerá la maravillosa Winona, pero esperemos que no sea así…

2. Lana Turner en “La mujer X” (Madame X, 1966)

3. Elizabeth Taylor, Rock Hudson y James Dean por “Gigante”. Míticas imagenes con los tres actores haciendo de viejos al final de la película. Sobre todo la Taylor delgadísima, todos la hemos visto con la edad que pretendía represetar…

 

4. Gene Tierney y Don Ameche por “El Diablo Dijo No” (Heaven Can Wait, 1943, Ernst Lubitch). En este caso también las senes plateadas por el talco y unas ojeras no pueden esconder la belleza juvenil de la Tierney en esa maravillosa película.

 

 

5. Julianne Moore por “Las Horas”. El maquillaje recibió criticas muy buenas, pero a mi me parece demasiado elaborado.

 

 

 

 

Por cierto que dificil ha sido buscar las fotos para este post…

No te enrolles Charles Boyer

Charles Boyer fue un actor curioso: bajito, medio calvo y con pinta de agradable señor de mediana edad fue un especialista en papeles de seductor irresistible. El secreto estaba en su mirada y sobre todo en su grave aterciopelada voz con  característico acento francés. Su voz y acento tuvo tanto éxito que fue la base del conocido personaje de dibujos animados Pepe Le Puff, una mofeta ligona que además tomaba el nombre del personaje más conocido de Boyer: Pepe Le Moko. En Estados Unidos cualquier imitación del típico seductor francés es siempre una imitación del gran Boyer.

 

Aunque trabajó en su Francia natal fue en Hollywood donde alcanzó fama mundial. Junto al irrestible Pepe Le Moko en “Argel” (Algiers, 1935, John Cromwell), el playboy de “Tu y Yo” (An Affair to Remember, 1937, Leo McCarey)  y el despiadado marido de Ingrid Bergman en “Luz que Agoniza” (Gaslight, 1944, George Cukor) son la cumbre de su carrera.

 

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Manolete, al fin

Parece que finalmente se va a estrenar Manolete. Al parecer en Canadá, fuera del festival, sin estrellas ni glamour y en un pase para ver quien la quiere comprar. El que iba a ser el gran salto del cine español, se ha convertido en su gran pesadilla. A punto de arruinar a Andrés Vicente Gómez y salvada por el Pocero (que prestó dinero para terminar la producción), las únicas dos cosas en claro que se han sacado de esta película de momento es que, primero, tras conocer a Adrian Brody en el rodaje, Elsa Pataky ha abandonado su carrera de actriz y se ha convertida en la reina del bolo petardo internacional, y segundo, que Brody es la reencarnación del Maestro. Creo que no ha habido un biopic con un actor más apropiado (al menos en el aspecto físico).

Esperemos que alguien se apiade de la película,y que la podamos ver algún día en los cines aquí. Aunque sea solo sea por ver a Pé en plan racial. Estaba bellísima en “La Niña de tus ojos” hace un tiempo

El nuevo Superagente 86

Siguiendo la moda de la adaptación de conocidas series de televisión que tan funestos resultados ha dado últimamente se acaba de estrenar una nueva (no es la primera) adaptación de la maravillosa serie sesentera y pop “El Superagente 86” (Get Smart).

 

La adaptación pierde la oportunidad la oportunidad de recrear el ambiente pop de la serie, pero quizás las posibles comparaciones con la saga de Austin Powers hicieron que los productores se decidieran por la actualidad.

 

Confieso que tenía muy pocas ganas de ver la película, pero me sorprendió gratamente. Es tonta, divertida e intrascendente, como debe de ser. El punto fuerte es la interpretación de Steve Carell que sin imitar en ningún momento a Don Adams consigue no traicionar su espíritu y hacer una interpretación absurda, desternillante, tierna y muy seria como el propio Maxwell Smart. El punto flaco quizás es que la innecesaria espectacularidad de las escenas de acción hace que la película trate de navegar entre dos aguas, sin conseguirlo.

 

El siguiente paso obvio es recuperar la serie original en dvd.