De todos los niños “prodigio” (o digamos mejor niños actores en este caso) de la historia del cine destaca un caso por lo extravagante y exótico: el del niño indio Sabu. Un chaval feucho y cabezón que participó en un montón de películas sobre todo británicas haciendo siempre de contrapunto exótico y vagamente humorístico de los protagonistas blancos. Nunca interpretó un papel “normal” y pasada la veintena seguía repitiendo su papel de Mogwli
Sabú nació en la India y era hijo de un conductor de elefantes, fue descubierto por el documentalista Robert Flaherty. Los hermanos Korda le dieron papeles en “The Drum” “El Libro de la Selva”, y su película más recordada, “El Ladrón de Bagdad”. En Hollywood se unió a la trouppe de Maria Montez y sus películas kitsch de aventuras orientales con nulo rigor histórico, incorrección política a raudales, decorados coloristas y encanto sin igual, cuyo film estrella es “Las mil y una noches”. Ya talludito tuvo la suerte de tener un papel en una de las mejores películas de la historia: “Narciso Negro” de Emeric y Pressburger.
Su vida personal también tiene ese toque aventurero de sus películas, tras nacionalizarse estadounidense luchó en la Segunda Guerra Mundial (y hasta fue condecorado) y más tarde siguió montando elefantes en películas europeas de poca monta, trabajando también el circo. Su hijo creó una banda de rock en los 80 llamada también Sabu. ¡Que alguien encuentre sus discos!.
De las estrellas del cine clásico que aparecen como personaje en películas variadas resulta curioso el caso de Orson Welles, porque quizás es el más recurrente. La reciente “Orson Welles y yo” de Richard Linklater es el último ejemplo que incluye a Welles entre sus personajes. Describe la preparación y ensayos de la mítica adaptación que hizo con su compañía teatral Mercury del Julio Cesar de Shakespeare. Welles es un personaje secundario, ya que se trata de la historia de amor entre dos miembros de la compañía (encarnados por Zac Efron y una recuperada Claire Danes)
Danny Huston encarnó también a Welles hace poco en la fallida “Fundido a Negro” (Fade to Black, 2006) y otras apariciones estelares son la fugaz y maravillosa aparición en “Ed Wood” de Tim Burton en la que hacía como figura paralela a Ed Wood (el mejor director de la historia y el peor tienen inquietudes semejantes) y laobra de Tim Robbins “Abajo el Telón” (Craddle Will Rock, 1999). Y si se consulta la IMDB ha aparecido en 21 películas… ¿a que se debe esta atención?
Probablemente esta atención se debe a que Welles era un genio en toda la extensión de la palabra y con todos los tópicos que se suelen aplicar (extravagante, excéntrico, maldito, irascible, caprichoso, generoso, genial). Su interpretación es además un papel bombón por su electrizante voz y su presencia. La parte que se ha solido explotar más en estas obras es la época teatral de los principios, y también la gestación de Ciudadano Kane.
Cuando los ejecutivos de Hollywood ficharon a Carroll Baker para un pequeño papel en Gigante (Giant, 1956, George Stevens) sabían que tenían entre manos un producto prácticamente infalible: una excelente joven actriz recién salida del prestigioso Actors Studio y con un gran éxito en Broadway a sus espaldas que a la vez era una auténtica bomba sexual.
En principio la jugada salió redonda, el papel de hija de Liz Taylor y Rock Hudson en Gigante (unas de las películas de la década) la puso en el mapa y en seguida protagonizó el controvertido papel que le dio la fama en el teatro. El papel en cuestión era el de la adaptación de Elia Kazan de la obra de Tennessee Williams “Baby Doll” junto a Karl Malden. Por su actuación se llevó una nominación al Oscar, y el explícito contenido sexual le dio la publicidad que necesitaba.
¿Qué pasó después para que su carrera no despegara? Seguramente fuera una combinación de muchos factores: las malas elecciones de papel (tratando de no encasillarse como muñeca sexy), desavenencias con la Warner y la Paramount y asuntos familiares (como maridos directores poco talentosos) hicieron que perdiera su momento, y tras Baby Doll, solo “Horizontes de Grandeza” (the Big Country, 1958, William Wyler) merece mención. Su carrera se descarriló de tal modo que terminó en los años 60 y 70 protagonizando en Italia películas de terror de baja estofa (un género por otra parte con sus seguidores, el Giallo).
A Grace Kelly le ha tocado en el imaginario popular de las estrellas de Hollywood el papel de la princesa hermosa y fría. Cuando Rainiero de Mónaco y su Casino en el Mediterráneo se cruzaron en su camino se truncó una carrera artística que podía haber sido brillante y espectacular, y que se quedó a medio camino.
La leyenda de Grace es tan grande que es curioso comprobar que se basa en una carrera cortísima, aunque es cierto que incluye varios títulos ilustres. Se retiró al cine a los 26 años, su carrera se resume en unos cuantos papeles secundarios decorativos como los de “Solo ante el Peligro” o “Mogambo” otros secundarios más lustrosos como los de sus dos primeros Hitchcocks “Crimen Perfecto” y “La Ventana Indiscreta”, un par de protagonistas decorativos también “El Cisne” y “Alta Sociedad” y finalmente un gran papel en la comedia de misterio “Atrapa un Ladrón” (To Catch a Thief, 1954) también bajo la batuta de Hitchcock. En este su mejor papel se muestra sexy, divertida y segura de sí misma. Era la esencia de la heroína hitchcokianay solo un atisbo de dónde podía haber llegado en el cine.
El cine la siguió tentando después de su boda. Alfred Hitchcock escribió para ella Marnie, y estuvo a punto de interpretarla, pero Grace se echó atrás. Los intereses económicos y políticos de Mónaco se interpusieron al parecer. Pensaban que a el papel de ladrona frígida que hasta es violada que acabaría haciendo Tippi Hedren no era lo mejor para la “imagen” del Principado.
Grace ganó incluso un Oscar por su anodino papel de amargada en “La Angustia de Vivir” (The Country Girl) que ha pasado como uno de los grandes robos de la historia. Judy Garland debía haberse llevado ese premio a casa por “Ha nacido una estrella”.
Una prueba o un “screen test” es algo muy común desde el principio de la historia del cine y revisar los de algunas estrellas de cine en sus comienzos es una delicia que los extras de los dvd’s y ahora “You Tube” nos brinda. Algunos que he encontrado:
Audrey Hepburn era una total desconocida cuando se presentó al casting de Vacaciones en Roma (Roman Holiday, William Wyler) Es uno de los pocos casos en los que un debut cinematográfico acabó en estrellato y oscar todo de un golpe.
Aunque Vivien Leigh era toda una estrella en el Reino Unido, cuando llegó a Hollywood en 1938 para probar suerte como Escarlata O’Hara ambicionaba también el papel que haría de Joan Fontaine una estrella, el de la protagonista de “Rebeca” (Alfred Hitchcock). Su marido Lawrence Olivier había ido a California para protagonizarla pero Hitchcock consideró que la inexperiencia y la cara de pánfila de Fontaine iba mejor al papel que los mohínes de la Leigh. Acertó, siempre he pensado que Vivien debería haber protagonizado una precuela como la mismísima Rebeca.
Marlon Brando en este vídeo hace una prueba (actuando fatal) para “Rebelde Sin Causa” pero no parece corresponder con ninguna escena de la película de Nicholas Ray.
Las pruebas también pueden ser un modo de publicitar una película y un papel David O Selznick sabía esto mejor que nadie y así hizo pruebas a las actrices más absurdas para el papel del siglo, el de Escarlata O’Hara en “Lo que el viento se llevó”. La gran Tallulah Bankhead, Susan Hayward, Lana Turner, Paulette Goddard y muchas más hicieron sus pruebas. La Goddard hubiera sido una buena elección, sin duda, en algunas de las pruebas se oye al mismísimo Cukor detrás de la cámara.
Este verano estoy descubriendo el montón de curiosidades sobre el cine clásico que hay por You Tube. El otro día encontré un usuario que ha colgado todo tipo de canciones de películas en las que los actores cantan con su propia voz (de ahí el post anterior) y entre ellas hay un video genial: todos los efectos especiales de La Fiera de mi Niña (Bringing Up Baby, 1938, Howard Hawks) analizados y estudiados uno por uno.
Obviamente Cary Grant y Katharine Hepburn compartieron en muy pocas escenas el decorado con el leopardo Baby. Evidentes motivos de seguridad lo impidieron. El equipo de efectos especiales de Howard Hawks creó simples y sutiles efectos especiales (transparencias, pantallas partidas, muñecos) para que Grant y Hepburn pudieran recitar sus desternillantes diálogos y hacer todas sus persecuciones y caídas propias del género con total seguridad.
Me encanta, porque no estamos acostumbrados a ver documentales tipo”Como se hizo” del cine clásico.
Así se llamaba la autobiografía escrita por Ava Gardner, la diosa de la pantalla, debido a que era tan independiente y rebelde que parecía que siempre hablaba con su propia voz. No siempre en cambio sucedió así, ya que cuando le tocaba cantar en el cine la solían doblar. Buceando en You Tube he encontrado varios ejemplos en los que la voz y la imagen no casan, y los extras de dvd nos permiten el privilegio de ver estas canciones con voces menos perfectas pero más auténticas.
Ava Gardner en Magnolia (Showboat) cantando la mítica “Can’t Help Lovin’ That Man” de Jerome Kern
Natalie Wood en West Side Story canta “I Feel Pretty” con una voz no tan de opereta como la que quedó en la película. Leonard Bersntein compuso esta canción y el perfeccionista Jerome Robbins hizo doblar a todos los actores incluidos Rita Moreno y George Chakiris.
Audrey Hepburn grabó dos canciones de Lerner y Lowe en “My Fair Lady” como mejor supo, y Marnie Nixon la dobló inmediatamente. Era una partitura complicadísima. En este caso vemos “I Could Have Danced All Night”
Finalmente una curiosidad, Debbie Reynolds tampoco cantaba en “Cantando bajo la lluvia” de Stanley Donen y curiosamente interpretaba a una cantante que doblaba en los musicales a actrices que no daban la talla como cantante.
Acabo de ver en la edición especial de dvd de la mítica “Rebelde sin Causa” de Nicholas Ray. Película que elevó a los altares a James Dean y a Natalie Wood. La película sigue siendo fantástica como tragedia juvenil y su uso de las localizaciones es totalmente magistral, sobre todo del operístico Observatorio del Griffith Park situado en las colinas de Hollywood. Tuve la ocasión de visitarlo hace bien poco y está igual, respirando mitología por los cuatro costados. Como me hubiera gustado ver a todo el mundo vestido como en los 50.
Como curiosidad el dvd incluye el macabro (por lo que pasaría unos meses después) y curiosísimo especial televisivo en el que el inefable Gig Young entrevista a James Dean para publicitar “Rebelde” y además para darnos unos consejos para que no corramos en la carretera “la vida que salves puede ser la mía” llega a decir el malogrado Dean.
El dvd contiene también pruebas de vestuario y otras escenas rodadas como estaba previsto en principio: en blanco y negro. Un drama urbano violento reclamaba blanco y negro. Hubiera sido un film totalmente distinto, Nicholas Ray se vió obligado a usar color por el Cinemascope y lo hizo de un modo magistral. Dean de rojo y Wood de verde llenan la pantalla de frustraciones y de emociones.
Con la libertad desapareció el blanco y negro. De pequeñajo vi cientos de películas en blanco y negro por la tele, todo lo que me gusta de cine lo vi en esos años, ya que en el cine de ahora una película al año merece la pena, como mucho. Cuando llegó la libertad en la televisión y éstas decretaron el fin del cine en blanco y negro para poner cada dos meses Arma letal, llegando incluso a colorear las películas -como se había hecho en los años veinte-, me refugié a veces en la Filmoteca, pero no mucho, más en los cines de versión original. Luego llegaron los vídeos y, sobre todo, los devedés, que volvieron a traernos las viejas pelis, las buenas pelis, a veces, casi siempre, a un precio desorbitado, pero ahí estaban.
Ahora que, además de libros y discos, estoy enterrado en películas, de nuevo la libertad nos devuelve en cine en blanco y negro. La TDT, que es una estafa porque no es interactiva como nos cuentan, como nos mienten, ha traído, en cambio, cine en blanco y negro, donde, en Madrid, destaca el canal 8 Madrid, con una programación exquisita y sin anuncios, donde he visto últimamente alguna joya de Nicholas Ray que no conocía, y otras maravillas que me reafirman en que el cine fue un arte del siglo XX.
Jeanne Moreau, con las mejores ojeras de la Creación, tiene una canción que me fascina, Le Tourbillon, canción que canta en “Jules et Jim”, película maravillosa que acabo de recomendar en Partigi, y donde la Moreau sale más guapa imposible cantando eso de:
Elle avait des yeux, des yeux d’opale,
Qui me fascinaient, qui me fascinaient.
Y avait l’ovale de son visage pâle
De femme fatale qui m’fut fatale.
On s’est connus, on s’est reconnus,
On s’est perdus de vue, on s’est r’perdus d’vue
On s’est retrouvés, on s’est réchauffés,
Puis on s’est séparés.
Tengo luego por ahí un ep del año 1964, con canciones, como Le Tourbillon, de Cyrus Bassiak, que tiene joyas como Embrasse moi o La vie de cocagne, y que lleva ya varios años de cuerpo presente en una de los estantes de mi biblioteca, compartiendo presencia delante de los libros con una vieja edición de Jusep Torres Campalans y Jimmy Corrigan, en la que la Moreau sale mordiéndose una uña mientras fuma. Nunca nadie ha hecho más por el consumo de tabaco que portadas como esta. Nadie ha fumado como ella.
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