Publicado el 14 de Septiembre del 2008 .
Al hilo del post de hace unas semanas sobre actores que son demasiado viejos para sus papeles, y a sugerencia de Javi, vamos a repasar los actores que siendo jóvenes interpretan sin ningún éxito papeles de viejo. Suelen ser casos en los que el papel se extiende a lo largo de décadas y no porque algún insensato del estudio quiera envejecer a sus estrellas. A un lado dejamos las caracterizaciones insufribles de Eddie Murphy o también las veces en las que esta caracterización es exitosa (como en el caso de Marion Cotillard en “La Vie en Rose”).
Hay dos categorías: los actores clásicos que apenas si se echaban un poco de talco en las sienes, y los intérpretes modernos en los que el esforzado departamento de maquillaje hace normalmente estragos:
1. Winona Ryder por “Eduardo Manostijeras”. Dios sabe como envejecerá la maravillosa Winona, pero esperemos que no sea así…

2. Lana Turner en “La mujer X” (Madame X, 1966)

3. Elizabeth Taylor, Rock Hudson y James Dean por “Gigante”. Míticas imagenes con los tres actores haciendo de viejos al final de la película. Sobre todo la Taylor delgadísima, todos la hemos visto con la edad que pretendía represetar…

4. Gene Tierney y Don Ameche por “El Diablo Dijo No” (Heaven Can Wait, 1943, Ernst Lubitch). En este caso también las senes plateadas por el talco y unas ojeras no pueden esconder la belleza juvenil de la Tierney en esa maravillosa película.

5. Julianne Moore por “Las Horas”. El maquillaje recibió criticas muy buenas, pero a mi me parece demasiado elaborado.

Por cierto que dificil ha sido buscar las fotos para este post…
Publicado el 8 de Septiembre del 2008 .
Charles Boyer fue un actor curioso: bajito, medio calvo y con pinta de agradable señor de mediana edad fue un especialista en papeles de seductor irresistible. El secreto estaba en su mirada y sobre todo en su grave aterciopelada voz con característico acento francés. Su voz y acento tuvo tanto éxito que fue la base del conocido personaje de dibujos animados Pepe Le Puff, una mofeta ligona que además tomaba el nombre del personaje más conocido de Boyer: Pepe Le Moko. En Estados Unidos cualquier imitación del típico seductor francés es siempre una imitación del gran Boyer.
Aunque trabajó en su Francia natal fue en Hollywood donde alcanzó fama mundial. Junto al irrestible Pepe Le Moko en “Argel” (Algiers, 1935, John Cromwell), el playboy de “Tu y Yo” (An Affair to Remember, 1937, Leo McCarey) y el despiadado marido de Ingrid Bergman en “Luz que Agoniza” (Gaslight, 1944, George Cukor) son la cumbre de su carrera.
Continuar leyendo ‘No te enrolles Charles Boyer’
Hedy Lamarr fue una de las más rutilantes estrellas del cine de los años 30 y 40, ha pasado a la historia del cine por sus facciones perfectas y por sus limitadas dotes interpretativas, pero últimamente se le está otorgando más reconocimiento por su labor como inventora e ingeniera (!).

Nacida en Viena, Lamarr dejó su carrera de ingeniera de telecomunicaciones para dedicarse a la interpretación. La fama mundial le vino con Extasis (1933) especialmente por los diez minutos en los que aparece desnuda (es el primer desnudo integral en una película comercial). En Hollywood consiguió triunfar a medias ya que no tuvo demasiado ojo con las elecciones de sus papeles. Aceptó papeles en películas olvidables y rechazó papeles como los de Laura, Casablanca o Luz que Agoniza. Sus papeles más recordados son los de “Argel” (John Cronwell, 1938) con Charles Boyer y “Sansón y Dalila” (Cecil B. de Mille, 1949).
Rodeada de glamour nunca dejó sus investigaciones científicas y en 1942 patentó (con su apellido de casada, por eso no se ha reconocido hasta hace poco) un “sistema de comunicaciones secreto” que puso a disposición del ejército estadounidense. El sistema es una versión temprana del ”salto de frecuencia” que se utiliza hoy en día en todos los sistemas de comunicación digital. Al parecer, y según la wikipedia, el sistema fue utilizado en la crisis de los misiles en Cuba en 1962 y ¡es la base para el sistema WIFI!. Para más INRI el día del inventor se celebra el día de su cumpleaños (el 9 de noviembre) en su honor. Esto último ya me parece demasiado…
Es algo muy normal en el cine y en el teatro que la edad de los actores no concuerde con la edad supuesta del personaje. No suele ser un gran problema, ya que con un poco de maquillaje y peluquería todo se resuelve. Pero es cierto que en ocasiones la diferencia de edad es demasiado grande para disimular esto y se crean situaciones un tanto grotescas. Hay actores (y actrices sobre todo) que parecen no tener edad y así Audrey Hepburn en “My Fair Lady”, Natalie Wood en “West Side Story” y Olivia-Newton John en “Grease” interpretan sin problema superada la treintena a adolescentes.
Vamos a repasar 5 casos en los que no se pudo disimular… Los nominados al premio a “Demasiado viejo para mi papel” son:
1) Leslie Howard con 43 y Norma Shearer con 34 por los adolescentes de “Romeo y Julieta” (1936, George Cukor)

2) Greer Garson con 36 primaveras interpretando a la también adolescente Elizabeth Bennet en la versión de “Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen en 1940 
3) Ingrid Bergman como la doncella de Orleans en “Juana de Arco” (1949, Victor Fleming). Una adolescente de 45 tacos.

4) June Allyson tenía 32 cuando interpretó a otro personaje literario adolescente: la Jo de ”Mujercitas”

5) La ganadora siempre tiene que ser Faye Dunaway, por el glorioso papel en “Cámara Sellada” (1996) en la que hace de hija de Gene Hackman. Hay 2 lustros oficiales solo de diferencia entre ellos. Pero no cuela.

Revisando recientemente “La última vez que vi París” (The Last Time I saw Paris, 1954, Richard Brooks) la más bien convencional adaptación de la novela corta “Babylon Revisited” de Scott Fiztgerald (desconozco si está traducida al castellano) me di cuenta que uno de los principales problemas de la película tenía muy dificil explicación. ¿Por qué se había decidido trasladar la acción de los años 20 a los 50?
Aunque confieso que no he leído la novela, es obvio por lo que sucede en la película que la acción comienza con el crack la bolsa del 29 y que luego en flash-back describe los locos y libertinos años veinte que vivieron un grupo de americanos en París. La película en cambio comienza con la liberación del París al final de la segunda guerra mundial, y luego describe fiestas y bacanales totalmente anacrónicas en la postguerra. Para camuflar el crack de la bolsa fingen que los pozos de petrolíferos de la familia se secan.
Todo un despropósito que no puede tener origen en falta de presupuesto, ya que tiene muchos exteriores en París y el dinero se ve. La única explicación que he podido encontrar es que la productora se negó a prestar a la Taylor mega-estrella de la época para que fuera vestida años veinte y necesitaban que luciera modelos sin fin para que las señoras de la época fueran al cine en masa. Por cierto que mala elección es Van Johson.
Buscando por internet cosas de esta peli he descubierto la razón por la que algunos periódicos regalan tantas películas antiguas en ediciones lamentables. Al parecer nadie ha renovado los derechos de autor de un montón de peliculas clásicas y ahora son de dominio público.
El otro día viendo al legendario Albert Finney en la magnífica “Antes que el Diablo sepa que has muerto” (Before the Devil knows you are dead, 2007, Sydney Lumet) me acordé de una anécdota bastante rara: Hace unos meses en un restaurante especializado en salchichas con puré de patata cerca del mercado londinense de Spitalfields nos pasaron junto con la cuenta un formulario para recoger firmas para pedir urgentemente un “Oscar” para Albert Finney.
Tras un momento de estupefacción por supuesto firmamos. Por si alguien quiere firmar el restaurante que apoya a Mr Finney es “Sausage & Mash” y está en Brushfield Street.
Si prospera sería el primer “Oscar” concedido por petición popular y no por las votaciones de los académicos. Desde luego no hay nadie que se merezca tanto el consabido premio como Mr Finney. Desde su debut en “Sábado noche, domingo mañana” típica película de Free-Cinema, hasta la citada obra maestra negrísima de Lumet, Mr Finney ha protagonizado clásicos como “Dos en la Carretera” (Two for the Road, 1965, Stanley Donen) “Tom Jones” (1963, Tony Richardson) o “Los Duelistas” (1977, Ridley Scott) o las más recientes “Muerte entre las Flores” (Miller’s Crossing, 1990, Joel Cohen) o Traffic (2000, Steven Soderbegh)
También ya tiene cuatro nominaciones a sus espaldas, así que ya toca. Todos a firmar.
“Servidumbre Humana” (On Human Bondage) de Somerset Maughan es una de mis novelas favoritas. Las andanzas de Phillip Carey entre Londres y París y su amargo y funesto enamoramiento de Mildred me parecen fascinantes. De todos es sabido que la transición de la literatura al cine es siempre polémica, pero todo hay que decir que quizás Somerset Maughan sea de los escritores más cinematográficos.
Ayer pude ver la versión rodada en 1934 por John Cromwell titulada en España “Cautivo del Deseo”. Es conocida porque fue la película que lanzó al estrellato a Bette Davis. La película se centra sobre todo en la relación entre Phillip y Mildred y deja de lado un montón de tramas y de material perfecto para una película. No se si por la impericia del director o porque el estudio pensaba que el público recién salido del cine mudo no podría entender una novela un tanto compleja la adaptación resulta ramplona. Por ejemplo, los insertos de Phillip durmiendo con visiones de Mildred acosándole parecen un tanto pedestres.
Continuar leyendo ‘Cautivo del Deseo (1934)’
La semana pasada se publicó en la prensa la feliz noticia de la aparición de una copia casi completa de Metrópolis (Fritz Lang, 1927). Los 25 minutos más de esta obra maestra hallados en Buenos Aires despiertan dos reflexiones sobre la conservación de ese arte llamado cine.
Continuar leyendo ‘El Renacimiento de Metrópolis’
Al hilo del elogio a Casey Affleck en el anterior post me ha venido a la mente una película que se relaciona técnicamente con “Adiós Pequeña Adiós” (Gone Baby Gone, 2007, Ben Affleck) por el uso de un polémico recurso cinematográfico: el flashback mentiroso.
La película en cuestión es “Pánico en la Escena” (Stage Fright, 1950, Alfred Hiitchcock) y es uno de los deliciosos filmes llamados “Hitchcock menores”. Mezcla de comedia de costumbres e intriga criminal como “La Sombra de una duda” (The Shadow of a Doubt) la película es célebre por utilizar un flashback falso al principio de la película.
Continuar leyendo ‘Pánico en la escena y el flashback mentiroso’
Acabo de ver en el “Blog de Manolo” un link muy interesante a una página (tccandler) que propone escoger los 100 mejores posters de la historia del cine. Bueno, más bien han escogido 99 y buscan escoger el número 100.
Viendo la lista de carteles escogidos parece que se ha primado el cine moderno americano sobre cualquier otra cosa. El cine europeo actual y el cine clásico ocupan un lugar secundario. Continuar leyendo ‘Los mejores carteles de la historia del cine’
Últimos Comentarios