Con la libertad desapareció el blanco y negro. De pequeñajo vi cientos de películas en blanco y negro por la tele, todo lo que me gusta de cine lo vi en esos años, ya que en el cine de ahora una película al año merece la pena, como mucho. Cuando llegó la libertad en la televisión y éstas decretaron el fin del cine en blanco y negro para poner cada dos meses Arma letal, llegando incluso a colorear las películas -como se había hecho en los años veinte-, me refugié a veces en la Filmoteca, pero no mucho, más en los cines de versión original. Luego llegaron los vídeos y, sobre todo, los devedés, que volvieron a traernos las viejas pelis, las buenas pelis, a veces, casi siempre, a un precio desorbitado, pero ahí estaban.
Ahora que, además de libros y discos, estoy enterrado en películas, de nuevo la libertad nos devuelve en cine en blanco y negro. La TDT, que es una estafa porque no es interactiva como nos cuentan, como nos mienten, ha traído, en cambio, cine en blanco y negro, donde, en Madrid, destaca el canal 8 Madrid, con una programación exquisita y sin anuncios, donde he visto últimamente alguna joya de Nicholas Ray que no conocía, y otras maravillas que me reafirman en que el cine fue un arte del siglo XX.
Quizá Las Vegas es la segunda ciudad más fotogénica (cinematográfica) de Estados Unidos, tras Nueva York, sobre todo tras el devastador paso de Grissom y su tropa por allí. En tercera posición, San Francisco.
La ciudad rodeada de desierto es la protagonistas de 21 Blackjack, película sobre casinos, como todas las que se desarrollan en esa ciudad. Esta vez son unos repipis alumnos del MIT que necesitan pagar las astronómicas matrículas y azuzados por Kevin Spacey (¡¡Kevin, qué haces en esta peli y encima produciéndola!!) se van de Boston a Las Vegas para demostrar sus habilidades con las matemáticas, jugando en grupo, contando las cartas -algo perseguido por los casinos- y ganando con sus análisis estadísticos y matemáticos. Hasta que se pasan de la raya y Laurence Fishburne, que también, como Kevin, se pasea por ahí, que es el jefe de seguridad del casino, les persigue.
Los chicos son guapos y jóvenes, y son lo mejor de la película. El resto, esteticismo lleno de tediosas escenas de partidas de blackjack, pero entretenida para ver una tarde en vídeo en casa, o en el tren a Sebastopol.
Ahí va el tráiler:
Por cierto yo la vi alquilándola en Pixbox por 3,00€ (en realidad te descargas la película y cuando la empiezas tienes 48 horas para terminarla o verla varias veces). Quería probarlo, y la verdad es que la velocidad y la calidad resultaron bastante buenas. Se puede alquilar aquí.
Llevaba mucho tiempo queriendo ver esta peli. Hace un par de años leí El manantial, la clásica novela de Ayn Rand y la película del libro era uno de mis objetivos, y esta Navidad la encontró mi hermano y me la compré.
La película gira alrededor de Howard Roark, arquitecto individualista radical, un personaje tan íntegro como a veces exagerado, pero siempre magnético. Gary Cooper fue el elegido y es una de las polémicas sobre la película, ¿estuvo bien la elección? A veces parece que no entiende nada de lo que hace Roark, ni en el -un poco largo- discurso final parece entregarse. Siempre parece que está actuando y que en realidad él era John Doe, no Howard Roark. ¿Qué actor podría haber hecho tan mítico papel? ¿Quizá una mezcla entre Clark Gable y Sterling Hayden?
La película es buena, porque King Vidor era bueno, y porque el nivel del cine en esa época era soberbio. A veces parece, como en casi todas las adaptaciones de novelones, que pasa todo demasiado atropelladamente, y que Patricia Neal -de la que hablamos otro día en estas mismas páginas- hace las cosas a tontas y a locas, y que el sufrimiento del genial Raymond Massey es gratuito, pero la historia de Roark contra el mundo es tan fabulosa y atractiva, y algunas escenas son tan maravillosas que vale la pena ver la película (aunque no presumas de liberal).
La otra gran novela de Rand, La rebelión de Atlas, parece ser que la va a hacer ¡¡¡Angelina Jolie!!! No habría pensado, pero haría una fantástica Danny Taggart. Habrá que esperar a 2011, pero gran punto a favor de la Jolie.
Entre las tropecientasmil marcianadas en forma de película que vienen en la caja Unseen Cinema. Early American Avant-Garde Film 1894-1941 una de las que más me ha impactado es una película llamada “Sredni Vashtar” by Saki, de un director llamado David Bradley, del que no conozco nada más. Sredni Vashtar es una versión del relato corto de Saki del mismo nombre (editado por ejemplo en Crónicas de Clovis, Valdemar 2008).
La película, con un blanco y negro muy granulado, que parece rodado tras de un encaje realizado por la odiosa señora De Ropp, es totalmente fiel al libro, siguiendo la mayoría de las frases del protagonista, el pobre Conradin, que en la caseta del jardín tiene a su Dios, Sredni Vashtar, trabajando para él.
Pero lo mejor de la película es la narración del propio diretor, que realiza todos los papeles de la obra (cuatro en total) con una gracia y una mala leche inolvidables.
Veamos esta obra maestra del cine de terror, 10 geniales minutos:
La novela de Evelyn Waugh “Retorno a Brideshead” (Brideshead Revisited) sobre la diferencia de clases y la destrucción de la sociedad privilegiada tras la Segunda Guerra Mundial vive en la memoria del espectador como la magnífica serie de la BBC de los años ochenta protagonizada por Jeremy Irons.
Ahora, en 2008 Julian Jarrold la adapta de nuevo con la misma casa como decorado y un reparto igual de poderoso (Mathew Goode, Emma Thompson, Ben Whishaw y Haley Atwell) pero como resultados mucho más discretos. El trailer promete una actualización kama-sutra de la novela con lo que “el escritor sugirió pero no se atrevió a escribir” y en realidad la película solo tiene una escena de sexo y es casta y hasta pacata.
Pretende ir en la onda empezada por “Las Amistades Peligrosas” (Dangerous Liaisons, 1988 Stephen Frears) y cuyo último exponente es “Expiación” (Atonement, 2007 Joe Wright) que es incorporar la tensión sexual a las a veces encorsetadas películas de época. Pero esto se debe hacer siempre que a) venga a cuento y b) los otros mensajes de la película u obra que adapta no se pierdan. En este caso no se cumplen ninguno de las premisas y además las escenas de sexo no son tales. El mensaje de la novela en la que un artista de origen sencillo se deja seducir por una familia rica hasta darse cuenta de sus insalvables diferencias sociales y espirituales con ellos, se convierte en una peli sobre un tipo que duda si cambiarse de acera mientras decide a cual de los hermanos se llevará a la cama. Y mientras tanto se da cuenta que los católicos son muy malos.
El cine clásico británico que no cuente con estrellas que triunfaron en Hollywood es un tanto difícil de ver hoy en día. “Brighton Rock” (1947, John Boulting) ha sido votado entre los 20 mejores filmes británicos por el British Film Institute y es fuera de la isla un film muy poco conocido.
Es una adaptación de la maravillosa novela de Graham Greene del mismo título (titulada también en España “Brighton, Parque de Atracciones”) sobre bandas criminales rivales en Brighton en los 40. La superlativa fotografía en blanco y negro de Harry Waxman y la magnética interpretación de un jovencísimo Richard Attenborough como el despiadado y desequilibrado Pinkie son los puntos fuertes de la película. Pinkie es un matón de poca monta que ve que ve su poder amenazado cuando se establece en la ciudad un delincuente de más altos vuelos. Nervioso y violento, Pinkie seduce a una camarera a la que detesta para que no testifique contra él.
Cruel e irónica a partes iguales, la película cambia totalmente la visión de Brighton como ciudad de vacaciones, playas y peleas de mods. Quizás su poca fama fuera del Reino Unido se deba a que los personajes (sorprendentemente para la época) hablan en idioma callejero poco comprensible para las audiencias norteamericanas.
Revisando recientemente “La última vez que vi París” (The Last Time I saw Paris, 1954, Richard Brooks) la más bien convencional adaptación de la novela corta “Babylon Revisited” de Scott Fiztgerald (desconozco si está traducida al castellano) me di cuenta que uno de los principales problemas de la película tenía muy dificil explicación. ¿Por qué se había decidido trasladar la acción de los años 20 a los 50?
Aunque confieso que no he leído la novela, es obvio por lo que sucede en la película que la acción comienza con el crack la bolsa del 29 y que luego en flash-back describe los locos y libertinos años veinte que vivieron un grupo de americanos en París. La película en cambio comienza con la liberación del París al final de la segunda guerra mundial, y luego describe fiestas y bacanales totalmente anacrónicas en la postguerra. Para camuflar el crack de la bolsa fingen que los pozos de petrolíferos de la familia se secan.
Todo un despropósito que no puede tener origen en falta de presupuesto, ya que tiene muchos exteriores en París y el dinero se ve. La única explicación que he podido encontrar es que la productora se negó a prestar a la Taylor mega-estrella de la época para que fuera vestida años veinte y necesitaban que luciera modelos sin fin para que las señoras de la época fueran al cine en masa. Por cierto que mala elección es Van Johson.
Buscando por internet cosas de esta peli he descubierto la razón por la que algunos periódicos regalan tantas películas antiguas en ediciones lamentables. Al parecer nadie ha renovado los derechos de autor de un montón de peliculas clásicas y ahora son de dominio público.
Guapa, irresistible, elegante y gran comediante (sin caer en la payasada exagerada). Inteligente y sofisticada. Esos son los ingredientes para ser la nueva Carole Lombard. ¿Quien puede hoy en día cubrir el vacío que dejó tras morir prematuramente en accidente de avión en 1942 dejando viudo a Clark Gable? ¿Quien podría protagonizar hoy en día “Ser o no Ser” (To Be or Not To Be, 1942, Ernst Lubistch) o “Al servicio de las damas” (My Man Godfrey, 1936, Gregory La Cava)? Continuar leyendo ‘La nueva Carole Lombard’
Poco a poco, y gracias al dvd, voy recuperando las películas españolas más importantes del pasado 2007 que me perdí en el cine, y “[REC]” de Jaume Balagueró y Paco Plaza fue sin duda una de ellas. En este 2008 está siguiendo su exitosa carrera comercial con primeros puestos en Italia y buena recaudación también en el Reino Unido. Ya se sabe que el terror siempre vende bien.
Está rodada con soltura como si la hubiera rodado un cámara de televisión, e interpretada de un modo más que creíble y natural por todos los actores, destacando Manuela Velasco que ganó el Goya a la mejor actriz revelación. Este modo de rodar responde al antiguo truco literario del diario encontrado por casualidad (como en “Otra vuelta de tuerca” de Henry James), o de las cartas publicadas sin manipulación. Un artificio que en la novela es fácil de fabricar, pero en el cine no, sobre todo si la película es de terror.
Hace unas semanas el diario ABC regalaba 3 películas de dvd de cine negro. Esta colección es excelente para poder ver cine de los cuarenta de género con una perspectiva más amplia de lo habitual. Me explico, normalmente el cine clásico que está a nuestro alcance suelen ser las películas que, o bien son obras maestras aclamadas, o bien están protagonizadas por grandes estrellas o dirigidas por directores míticos. Solo una de las películas en elpack era conocida para mí, las otras han sido un gran descubrimiento, al ser de directores desconocidos.
La primera era “Perversidad” (Scarlett Street, 1945, Fritz Lang). Obra maestra de Fritz Lang, protagonizada por Edward G. Robinson, Joan Benett y Dan Duryea (el mismo trío que protagonizó otra de cine negro con cuadros: “La mujer del cuadro”). Este film es lo que normalmente asociamos con el cine clásico: gran dirección, actores conocidos, diálogos impactantes, fotografía misteriosa, es un ejemplo clásico del cine negro en el que un hombre inocente se involucra por casualidad en una trama de pesadilla Continuar leyendo ‘Tres películas de cine negro’
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