Publicado el 13 de Octubre del 2008 .
No se puede considerar que Patricia Neal haya sido nunca una estrella de primera fila, pero su limitada pero selecta filmografía y su apasionante vida la siguen manteniendo como una de las inolvidables del cine clásico.
Con personalidad y sensualidad a raudales saltó a la fama con un clásico imperecedero “El Manantial” (The Fountainhead, 1949, King Vidor) y su romance con el protagonista, Gary Cooper, casadísimo de aquellas, la puso en el ojo del huracán. Vapuleada por la prensa volvió sus ojos al teatro, por lo que el cine la perdió durante un tiempo.
En 1953 se casó con el escritor Roald Dahl, y los cinco hijos que tuvo con el en los siguientes años y un sin fin de enfermedades que la hasta dejaron paralizada impidieron que tuviera una carrera constante durante años.
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Publicado el 25 de Septiembre del 2008 .
El estreno de la tan traída y llevada película española me ha traído a la cabeza la idea de hacer una recopilación algunas de las películas rodadas en España. No me refiero a las que se desarrollan es España pero no se han rodado aquí como la reciente “En el Punto de Mira” (Vantage Point) en la que Salamanca era México o la clásica “La Condesa Descalza” (The Barefoot Contesta) en la que Madrid era un decorado. Tampoco cuentan las películas en las que España se hace pasar por cualquier otro sitio como Soria y Canillas transformados en Rusia para “Doctor Zhivago” o el castillo de Loarre transformado en Tierra Santa para “El Reino de los Cielos”.
1) Rareza rodada en Madrid en los 50: “Empezó con un beso” (It started with a Kiss, 1959, George Marshall) con Debbie Reynolds y Glenn Ford. No he visto la peli, pero al parecer hay escenas en el Rastro, en Cibeles y tal. Tampoco he encontrado otras fotos.

2) Tossa de Mar se transforma en un sitio de ensueño en “Pandora y el Holandés Errante” (Pandora and the Flying Dutchman, 1951, Albert Lewin) con una bellísima Ava Gardner, la más española de las estrellas de cine clásico.
3) La Costa del Sol como trasfondo de la violenta y magnífica “Sexy Beast” (Jonathan Glazier, 2000) con un Ben Kingley mejor que nunca.

4) Madrid como escapatoria en la aún inédita en España y ya mencionada en este blog “Deception” (2008) con Lobezno Hugh Hackman y Ewan McGregor.

5) Otra extravagancia de Hollywood: Frank Sinatra y Sophia Loren haciendo de españoles en la guerra de la independencia en Ávila en “Orgullo y Pasión” (The Pride and The Passion, 1957, Stanley Kramer).

Publicado el 24 de Septiembre del 2008 .
A todos nos gusta adornar nuestro currículum con los idiomas que hablamos, y así han de hacer, imagino los actores. Pero parece ser que por el hecho de saber español no reciben más llamadas, y que si reciben algún guión no les debe de gustar mucho, o el dinero no compensa.
Existen algunas excepciones, como las de Viggo Mortensen que ha trabajado ya dos veces en España, aunque disimulando su acento porteño, o la del hispano-alemán Daniel Bruhl que protagonizó hace no mucho “Salvador”.
Otras estrellas como Gwyneth Paltrow, Ben Affleck y su hermano Casey no han sido aún reclutados para hablar español en ninguna película (la Paltrow hablaba un poco en el remake de “Crimen Perfecto”). Igual las críticas que recibió Mortensen por el acento en su magnífica interpretación en Alatriste no han animado a otros productores a contratar a otros actores extranjeros. Esto es bastante normal entre los actores ingleses que hablan francés como Jacqueline Bisset, Charlotte Rampling o Kristin Scout-Thomas que trabajan casi más en francés que inglés. El caso de Rampling es curioso porque también ha trabajado en español en la funesta “Caótica Ana”.
Otra historia distinta son los actores “latinos”: Salma Hayek y Benicio del Toro sí que han trabajado en España. Pero no así Jennifer Lopez o Eva Mendes (a lo mejor porque no hablan ni patata de español aunque vivan de fingirlo).
Publicado el 22 de Septiembre del 2008 .
Alfred Hitchcock tenía, como todos sabemos, un retorcido sentido del humor. Y siempre disfrutó dando a sus actores favoritos una doblez inesperada. Cary Grant, James Stewart y Grace Kelly fueron sutilmente apartados de su estereotipo, pero ¿Qué buscaba el gordo Alfredo en Ingrid Bergman?
La Bergman interpretó tres películas a las órdenes de Hitchcock y el común denominador de los tres papeles es que es una mujer que se degrada por amor. En su primera película juntos “Recuerda” (Spellbound, 1945) interpreta a la psiquiatra Constance Petersen, que de un modo muy poco profesional se fuga con un paciente claramente fuera de sí y sospechoso de asesinato. Es quizás el papel más insulso de los tres.
A “Recuerda” le siguió “Encadenados” (Notorious, 1946). En este caso Alicia Huberman vive de fiesta en fiesta y pasa de hombre a hombre hasta que es reclutada como espía por el hombre equivocado. Se enamora de él y desde ese momento es castigada por su desdén, obligada a casarse con un hombre que le repugna y envenenada por su suegra. Parece que en cada escena Hitchcock disfruta arrastrando a la Bergman por el fango. Este es quizás uno de sus mejores papeles.
La tercera y última colaboración entre el director y la estrella les dejó a los dos un funesto recuerdo. “Atormentada” (Under Capricorn, 1949) fue siempre incomprendida por todo el mundo. Fracasó en taquilla y la crítica la masacró. Su estreno durante el escándalo Bergman-Rosellini y el hecho de ser un melodrama de época y no lo que el público esperaba de ella no ayudó. La Bergman en este caso estuvo doblemente atormentada: por un lado porque le exasperaba el lento y tedioso rodaje con eternas tomas de 6 minutos y por otro lado en la ficción: interpretaba a una noble irlandesa que se casa con el mozo de cuadra. Tras ser condenado por asesinato y deportado a Australia, ella le sigue y se establece en Sydney donde espera a que salga de la cárcel. La eterna espera en la pobreza y empapada en alcohol acaba por arrastrar a la pareja a los abismos. De nuevo la Bergman en el fango.
Publicado el 14 de Septiembre del 2008 .
Al hilo del post de hace unas semanas sobre actores que son demasiado viejos para sus papeles, y a sugerencia de Javi, vamos a repasar los actores que siendo jóvenes interpretan sin ningún éxito papeles de viejo. Suelen ser casos en los que el papel se extiende a lo largo de décadas y no porque algún insensato del estudio quiera envejecer a sus estrellas. A un lado dejamos las caracterizaciones insufribles de Eddie Murphy o también las veces en las que esta caracterización es exitosa (como en el caso de Marion Cotillard en “La Vie en Rose”).
Hay dos categorías: los actores clásicos que apenas si se echaban un poco de talco en las sienes, y los intérpretes modernos en los que el esforzado departamento de maquillaje hace normalmente estragos:
1. Winona Ryder por “Eduardo Manostijeras”. Dios sabe como envejecerá la maravillosa Winona, pero esperemos que no sea así…

2. Lana Turner en “La mujer X” (Madame X, 1966)

3. Elizabeth Taylor, Rock Hudson y James Dean por “Gigante”. Míticas imagenes con los tres actores haciendo de viejos al final de la película. Sobre todo la Taylor delgadísima, todos la hemos visto con la edad que pretendía represetar…

4. Gene Tierney y Don Ameche por “El Diablo Dijo No” (Heaven Can Wait, 1943, Ernst Lubitch). En este caso también las senes plateadas por el talco y unas ojeras no pueden esconder la belleza juvenil de la Tierney en esa maravillosa película.

5. Julianne Moore por “Las Horas”. El maquillaje recibió criticas muy buenas, pero a mi me parece demasiado elaborado.

Por cierto que dificil ha sido buscar las fotos para este post…
Publicado el 8 de Septiembre del 2008 .
Charles Boyer fue un actor curioso: bajito, medio calvo y con pinta de agradable señor de mediana edad fue un especialista en papeles de seductor irresistible. El secreto estaba en su mirada y sobre todo en su grave aterciopelada voz con característico acento francés. Su voz y acento tuvo tanto éxito que fue la base del conocido personaje de dibujos animados Pepe Le Puff, una mofeta ligona que además tomaba el nombre del personaje más conocido de Boyer: Pepe Le Moko. En Estados Unidos cualquier imitación del típico seductor francés es siempre una imitación del gran Boyer.
Aunque trabajó en su Francia natal fue en Hollywood donde alcanzó fama mundial. Junto al irrestible Pepe Le Moko en “Argel” (Algiers, 1935, John Cromwell), el playboy de “Tu y Yo” (An Affair to Remember, 1937, Leo McCarey) y el despiadado marido de Ingrid Bergman en “Luz que Agoniza” (Gaslight, 1944, George Cukor) son la cumbre de su carrera.
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Publicado el 3 de Septiembre del 2008 .
Parece que finalmente se va a estrenar Manolete. Al parecer en Canadá, fuera del festival, sin estrellas ni glamour y en un pase para ver quien la quiere comprar. El que iba a ser el gran salto del cine español, se ha convertido en su gran pesadilla. A punto de arruinar a Andrés Vicente Gómez y salvada por el Pocero (que prestó dinero para terminar la producción), las únicas dos cosas en claro que se han sacado de esta película de momento es que, primero, tras conocer a Adrian Brody en el rodaje, Elsa Pataky ha abandonado su carrera de actriz y se ha convertida en la reina del bolo petardo internacional, y segundo, que Brody es la reencarnación del Maestro. Creo que no ha habido un biopic con un actor más apropiado (al menos en el aspecto físico).
Esperemos que alguien se apiade de la película,y que la podamos ver algún día en los cines aquí. Aunque sea solo sea por ver a Pé en plan racial. Estaba bellísima en “La Niña de tus ojos” hace un tiempo
El quinto largometraje de Paul Thomas Anderson ha sido recibido por la crítica como una suerte de Ciudadano Kane de los pozos petrolíferos, aunque por su folletinesco título en español podría haber sido una continuación de la serie Dinastía, en la que había mucho petróleo y mucha codicia.

Ambiciosa y grandilocuente como Magnolia, la película supone un paso de gigante para su director ya que la Pozos de Ambición (There Will Be Blood, Paul Thomas Anderson 2007) contiene todas la virtudes de su poderosa filmografía anterior y ninguno de sus defectos (ya que no es ni histérica, ni dispersa, ni engañosamente innovadora). Como máximos aliados cuenta con un Daniel Day-Lewis brillante y desaforado, disfrutando como nunca en el que es sin duda el papel de su carrera y probablemente la mejor interpretación de los últimos años, y con Jonny Greenwood de Radiohead que aporta una banda sonora intensa y hermosa (que curiosamente quedó fuera de la selección para los Oscar por contener temas que habían sido grabados antes) Paul Thomas Anderson crea una verdadera obra maestra, que puede mirar cara a cara al cine clásico. Pozos de Ambición es sin duda uno de los acontecimientos cinematográficos del último lustro.
Hedy Lamarr fue una de las más rutilantes estrellas del cine de los años 30 y 40, ha pasado a la historia del cine por sus facciones perfectas y por sus limitadas dotes interpretativas, pero últimamente se le está otorgando más reconocimiento por su labor como inventora e ingeniera (!).

Nacida en Viena, Lamarr dejó su carrera de ingeniera de telecomunicaciones para dedicarse a la interpretación. La fama mundial le vino con Extasis (1933) especialmente por los diez minutos en los que aparece desnuda (es el primer desnudo integral en una película comercial). En Hollywood consiguió triunfar a medias ya que no tuvo demasiado ojo con las elecciones de sus papeles. Aceptó papeles en películas olvidables y rechazó papeles como los de Laura, Casablanca o Luz que Agoniza. Sus papeles más recordados son los de “Argel” (John Cronwell, 1938) con Charles Boyer y “Sansón y Dalila” (Cecil B. de Mille, 1949).
Rodeada de glamour nunca dejó sus investigaciones científicas y en 1942 patentó (con su apellido de casada, por eso no se ha reconocido hasta hace poco) un “sistema de comunicaciones secreto” que puso a disposición del ejército estadounidense. El sistema es una versión temprana del ”salto de frecuencia” que se utiliza hoy en día en todos los sistemas de comunicación digital. Al parecer, y según la wikipedia, el sistema fue utilizado en la crisis de los misiles en Cuba en 1962 y ¡es la base para el sistema WIFI!. Para más INRI el día del inventor se celebra el día de su cumpleaños (el 9 de noviembre) en su honor. Esto último ya me parece demasiado…
Es algo muy normal en el cine y en el teatro que la edad de los actores no concuerde con la edad supuesta del personaje. No suele ser un gran problema, ya que con un poco de maquillaje y peluquería todo se resuelve. Pero es cierto que en ocasiones la diferencia de edad es demasiado grande para disimular esto y se crean situaciones un tanto grotescas. Hay actores (y actrices sobre todo) que parecen no tener edad y así Audrey Hepburn en “My Fair Lady”, Natalie Wood en “West Side Story” y Olivia-Newton John en “Grease” interpretan sin problema superada la treintena a adolescentes.
Vamos a repasar 5 casos en los que no se pudo disimular… Los nominados al premio a “Demasiado viejo para mi papel” son:
1) Leslie Howard con 43 y Norma Shearer con 34 por los adolescentes de “Romeo y Julieta” (1936, George Cukor)

2) Greer Garson con 36 primaveras interpretando a la también adolescente Elizabeth Bennet en la versión de “Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen en 1940 
3) Ingrid Bergman como la doncella de Orleans en “Juana de Arco” (1949, Victor Fleming). Una adolescente de 45 tacos.

4) June Allyson tenía 32 cuando interpretó a otro personaje literario adolescente: la Jo de ”Mujercitas”

5) La ganadora siempre tiene que ser Faye Dunaway, por el glorioso papel en “Cámara Sellada” (1996) en la que hace de hija de Gene Hackman. Hay 2 lustros oficiales solo de diferencia entre ellos. Pero no cuela.

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