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Adaptaciones (II). Grandes Películas de Grandes Novelas

Hay ocasiones en las adaptaciones cinematográficas son capaces de captar la esencia y complejidad de una gran obra literaria. Hay algunos directores que son extremadamente hábiles en este traspaso del papel a la pantalla como David Lean (sus adaptaciones de Dickens siguen siendo las mejores de las muchas rodadas) o Anthony Minghella. Vamos a ver cinco ejemplos:

 

-       Matar a un Ruiseñor (To Hill a Mockingbird, 1962, Robert Mulligan) La novela de Harper Lee no podía haber tenido una mejor adaptación que esta. Contiene todos los detalles de la narración, mantiene su mágico punto de vista infantil y los valores morales encarnados en Atticus Finch. Está rodada con mimo e interpretada magistralmente. Todos hemos querido un padre como Atticus.

-       Dublineses (The Dead, 1987, John Huston). No se me ocurre un escritor más difícil de adaptar al cine que James Joyce. Como en el resto de su obra en el relato “Los Muertos” (incluido en el libro “Dublineses”) la acción es casi exclusivamente introspectiva. John Huston fue capaz de adaptar con gran éxito a Joyce en su última película llenando la pantalla de matices y de sincera emoción.

-         La Tía Tula (1964, Miguel Picazo) La Novela de Miguel de Unamuno se convirtió en la base de uno de los mejores filmes españoles de la historia. Picazo traspasó la acción de la novela a los años 60 y escogió como protagonista a Aurora Bautista (conocida por sus sobreactuadas heroínas históricas) que llena la película con su poderosa interpretación llena de erotismo.

-         Doctor Zhivago (1965 David Lean) La novela de Boris Pasnernak era muy apropiada para adaptarse al cine y David Lean el mejor director para llevar esa gigantesca empresa a buen puerto. Es grandiosa e intima, el paradigma de las superproducciones de lujo.

-         El Gatopardo (1963 Luchino Visconti). La identificación de la novela con la película es tan grande que da la sensación que Lampedusa (el escritor) y Visconti eran almas gemelas. Lo cierto es que la lectura de la novela y la visión de la película es casi complementario: la novela da detalles que la película no da y viceversa. Burt Lancaster, Alain Delon y una bellísima Claudia Cardinale son el casting perfecto.

 

 

Las mejores y peores adaptaciones cinematográficas (I)

Me encanta el chiste viejísimo en el que dos ovejas pastando en un campo de cinta cinematográfica se dicen la una a la otra: “Me gustó más el libro”. Es el tópico de los tópicos: no es posible adaptar un libro al cine con éxito. Este tópico como todos tiene parte de verdad (es muy difícil captar la complejidad de una obra literaria que disfrutas durante días en hora y media de metraje) pero tiene parte de mentira, ya que hay de todo. Yo siempre he defendido que el cine es un arte en si mismo y que hay que ver las adaptaciones como si no conociéramos la novela, pero entiendo que es harto difícil Vamos a hacer un repaso breve de las tres posibles combinaciones:

- Grandes Películas de Grandes Novelas

- Pequeñas Películas de Grandes Novelas

- Grandes Películas de Pequeñas Novelas

Pondremos aparte las adaptaciones bíblicas (en las que Cecil B. De Mille disfrutaba de lo lindo convirtiendo la Historia Sagrada en un sinfín de intrigas amorosas con atrevidillas pecadoras y profetas castigadores, el mejor ejemplo sería “Sansón y Dalila”) y también aparte quedarán la mitología griega (de la que han saltado a la pantalla cientos de disparates entrañables) y finalmente la novela de terror (Frankestein de Mary Shelley o Drácula de Bram Stoker han sido normalmente adaptados de una manera tan libre que solo quedaba el título y el concepto general).

En una de las versiones clásicas hollywoodienses de Romeo y Julieta se citaban como guionistas al que adaptó la obra y al lado William Shakespeare. Así, con naturalidad, se ha entendido siempre el papel de la literatura en el cine.

Niños prodigio (I) Si te he visto no me acuerdo

A la prensa le encantan estas historias de ídolos caídos. Aunque no es cierto que todos los niños actores fracasen (en otro post recuperaremos triunfadores) y que acaben además corrompidos esta es la creencia popular. Vamos a repasar algunas de las estrellas infantiles que no llegaron a triunfar de mayores.

 

Shirley Temple. La mayor estrella infantil que ha habido nunca y la encarnación de todo lo más odioso de los niños prodigio: la cursilería. Shirley fue una de las mayores estrellas de los años treinta y hasta ganó un oscar honorífico pequeñito por su contribución a la industria. El público de los cuarenta ignoró en cambio su paso de niña cursi a adolescente cursi y la Temple abandonó el cine por una exitosa carrera diplomática.

 

Macaulay Culkin. Culkin es después de Shirley Temple la mayor estrella infantil del cine, y aunque aún tiene un montón de años por delante para volver a aparecer en el cine, hoy en día es un “has been” que se empeña en decir al mundo que ha crecido y que es muy malote. Pero la estrella de “Solo en Casa” no da pie con bola, ni siquiera ha triunfado como figura de la prensa del corazón como Lindsay Lohan o Tatum O’Neal otras prematuras “has been”. La culpa es seguramente de Michael Jackson…

 

Freddie Bartholomew. De esta lista probablemente Freddie Bartholomew sea el que tiene una filmografía más destacada ya que protagonizó un clásico inolvidable: “Capitanes Intrépidos” (Capitains Corageous, 1937 Victor Flemming) y participó en varias películas estimables como “Anna Karenina”, “David Copperfield” y “El Pequeño Lord”. Estuvo férreamente encasillado como niño pijo inglés repelente que al final de la película se derrite, y abandonó el cine tras fracasar como actor adolescente para trabajar en el mundo de la publicidad.

 

Haley Joel Osment. Quizás aún es pronto para meter al niño de “El Sexto Sentido” en esta lista, pero lo cierto es que desde Inteligencia Artificial (A.I., 2001, Steven Spielberg) ha desaparecido del mapa. Y no es que no lo haya intentando, pero sus arrestos por conducir borracho y demás monerías de chico problemático no hacen presagiar nada bueno para quien se prometía el mejor actor de la siguiente generación. En este caso el problema es que “en ocasiones ve muertos”.

 

Margaret O’Brien. Al parecer para que llorara en “Cita en San Luis” (Meet Me in St Louis, 1939) Vicente Minelli le susurraba al oído que tenía a su perrito encerrado y que lo iban a matar. Lo que sufrían estos pobres niños antes de la época de la corrección política. “Jane Eyre” y “Mujercitas” fueron otros de los éxitos de su carrera, siempre en la vena lacrimógena. Nunca abandonó la actuación, aunque la fama la abandonara. La tele y los documentales sobre cine han sido su trabajo desde entonces, y aún está en activo.

 

Tatum O’Neal. La hija de Ryan O’Neal sigue siendo el intérprete más joven que ha ganado un oscar competitivo (los de Shirley Temple o Margaret O’Brien eran especiales) por su interpretación en “Luna de Papel” (Paper Moon, 1973, Peter Bodganovich). Poco siguió a este papel en términos cinematográficos pero muchas cosas pasaban en su vida personal si hacemos caso a su autobiografía en la que describe aquellos años llenos de alcohol, drogas y sexo cuando aún no había cumplido los catorce. Últimamente trabaja en la televisión pero nunca ha llegado a ser más que una estrella de las revistas del corazón. 

Demasiado viejo para ser tan joven…

Es algo muy normal en el cine y en el teatro que la edad de los actores no concuerde con la edad supuesta del personaje. No suele ser un gran problema, ya que con un poco de maquillaje y peluquería todo se resuelve. Pero es cierto que en ocasiones la diferencia de edad es demasiado grande para disimular esto y se crean situaciones un tanto grotescas. Hay actores (y actrices sobre todo) que parecen no tener edad y así Audrey Hepburn en “My Fair Lady”, Natalie Wood en “West Side Story” y Olivia-Newton John en “Grease” interpretan sin problema superada la treintena a adolescentes.

Vamos a repasar 5 casos en los que no se pudo disimular… Los nominados al premio a “Demasiado viejo para mi papel” son:

1) Leslie Howard con 43 y Norma Shearer con 34 por los adolescentes de “Romeo y Julieta” (1936, George Cukor)

 

 

 

 

 

 

2) Greer Garson con 36 primaveras interpretando a la también adolescente Elizabeth Bennet en la versión de “Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen en 1940 

 

 

 

 

3) Ingrid Bergman como la doncella de Orleans en “Juana de Arco” (1949, Victor Fleming). Una adolescente de 45 tacos.

 

4) June Allyson tenía 32 cuando interpretó a otro personaje literario adolescente: la Jo de ”Mujercitas”

 

5) La ganadora siempre tiene que ser Faye Dunaway, por el glorioso papel en “Cámara Sellada” (1996) en la que hace de hija de Gene Hackman. Hay 2 lustros oficiales solo de diferencia entre ellos. Pero no cuela.

Expediente Anwar

Última entrega de la nueva moda de cine americano ONG, “Expediente Anwar” (Rendition,Gavin Hood, 2007) es un mediocre película que pretende denunciar la política antiterrorista de Estados Unidos. Se quiere apuntar a muchas modas cinematográficas pero fracasa estrepitosamente en todos sus intentos.

En primer lugar quiere parecerse a “Syriana” como película de denuncia social, pero su mensaje es más bien pedestre y su denuncia tibia y descafeinada. Quiere ser también como “Babel“, innovadora, contando varias historias en varios momentos, pero además de ser superfluo en la historia, no está conseguido. Finalmente como “Leones por Corderos” quiere ser una tesis con lucimiento actoral, pero los pobres actores no saben por donde se andan, y ni Jake Gyllenhaal ni Resee Witherspoon consiguen hacer creíbles sus desdibujados personajes. Continuar leyendo ‘Expediente Anwar’

Bienvenidos a Crónicas de Cine

“Nunca olvidaré el fin de semana en el que murió Laura…”

Con estas palabras de Waldo Lydecker comienza una de las obras maestras indiscutibles del cine (Laura, 1944, Otto Preminger) y así comienzan también estas crónicas de cine que tratarán precisamente de esclarecer el misterio de la muerte de Laura y muchos otros misterios que jalonan la historia del cine desde principios de siglo hasta ayer mismo.  

 

 

“No hay nada más, sólo nosotros, las cámaras, y toda esa gente maravillosa en la oscuridad… Sr. De Mille, estoy preparada para mi primer plano…” (Sunset Blvd, 1950, Billy Wilder)