Hay cantidad de actores que empezaron muy jóvenes, y sirven para llevar la contraria a los que piensan que todos los niños prodigios terminan mal. Hay algunos que aunque alcanzaron cierta fama no se puede decir que fueran estrellas infantiles como Kirsten Dunst (que con su papel de pequeña vampiro es lo mejor de “Entrevista con un Vampiro”) o Christian Bale (famoso tras protagonizar “El Imperio del Sol” de Steven Spielberg).
Hay otros que en cambio fueron grandes estrellas infantiles y luego, sobrevivieron, aunque en ocasiones su vida personal se resintiera:
Elizabeth Taylor. Estrella de estrellas la Taylor empezó siendo estrella infantil protagonizando varias películas con animales, primero con el perro Lassie y luego con caballos en “Nacional Velvet”. Pasó con éxito a papeles de adolescente en “Mujercitas” y más tarde “El padre de la novia”. Que George Stevens se fijara en ella para protagonizar “Un Lugar en el Sol” hizo que el público la aceptara de inmediato como actriz adulta. Lo demás es historia, cientos de películas, premios, maridos, enfermedades y peinados hacen de la Taylor la gran estrella de cine.
Judy Garland. Ya tenía 16 años cuando protagonizó “El Mago de Oz” pero el público la percibía como una niña con una voz sobrenatural. Inmediatamente pasó a protagonizar papeles de adolescente junto a Mickey Rooney en musicales olvidables con canciones irresistibles. Pastis excitantes por el día y tranquilizantes por la noche para soportar el ritmo infernal que la MGM les imponía provocó los problemas y adicciones de todos conocidos. Sus películas con Minelli (El Pirata, Cita en San Luis), y su papel en “Ha nacido una estrella” son la herencia de esta artista excepcional.
Natalie Wood. Entre “Milagro en la calle 42” de 1947 hasta su primer papel adulto en “Rebelde sin Causa” en 1955, Natalie Wood protagonizó decenas de películas y programas de televisión que la consagraron como estrella infantil. Sus maravillosos grandes ojos pasaron intactos de actriz infantil a adulta y sus mejores papeles (“Esplendor en la hierba” y “Rebelde sin causa”) hablan de trauma de dejar atrás la inocencia de la infancia.
Jodie Foster. Primero fue estrella de la Disney en los años setenta, después pasó a interpretar a los 14 el atrevido papel de prostituta en “Taxi Driver”, y de ahí a la universidad para finalmente resurgir sin problemas como actriz adulta con “Acusados” ganando el primero de sus dos Oscar, (a pesar de uno de los peinados más atroces de la historia). El secreto de la Foster parece ser el control que siempre ha ejercido sobre si misma.
Elijah Wood. Su inclusión en esta lista debería de ser aún tentativa. En los años en los que Elijah Wood era el rival de Macaulay Culkin (Elijah era el “actor” y Macaulay la “estrella”) se aseguraba que el futuro era suyo y que haría la transición a actor maduro sin problemas. El problema parece ser que no ha crecido y su corta estatura parece que le resta potencial de estrella, pero no se puede negar que ha seguido trabajando y con éxito. No ha dudado en apuntarse a blockbusters como la famosa Trilogía o a películas más pequeñas. Aún creo que puede hacer grandes papeles (de baja estatura).











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