Fredric March ganó dos Oscar y cuenta con una filmografía plagada de clásicos, pero aún así nunca fue ni es recordado como una gran estrella. Podría haber sido recordado como un Spencer Tracy o James Mason: actores (no galanes) de prestigio con gran variedad registros (en su filmografía hay de todo, comedia, drama de época, terror, aventuras…) Quizás este estatus de no estrella se deba a dos razones: que no estaba ligado a ningún estudio por un contrato de larga duración (y nadie puso toda la carne en el asador para promocionarle) y que pasara largas temporadas en el teatro. Tampoco estaba interesado en crear una personalidad específica que le identificara como estrella.
De su filmografía destaca “El Hombre y el Monstruo” (Dr Jeckyll and Mr Hyde, 1931, Rouben Mamoulian) por la que ganaría su primer oscar, y que curiosamente es muy explícita sexualmente; la primera versión de “Ha Nacido una Estrella” (A Star is Born, 1937, William A. Wellman) la comedia alocada “La Reina de Nueva York” (Nothing Sacred, 1937 William A. Wellman) con Carole Lombard; “Me Casé con una Bruja” (I Married a Witch, 1942, René Clair) y por supuesto el clásico imperecedero “Los Mejores Años de Nuestra Vida” (The Best Years of our Life, 1946, William Wyler).


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