Publicado el 20 de Octubre del 2008 .
La inmediata reacción ante esta peli es obvia: “¡Oh no! ¡Keira Knightley quiere ganar un oscar a toda costa!” Y probablemente sea cierto, y además el modo más fácil puede ser utilizar su pedigrí inglés y peluca en ristre interpretar a un personaje histórico en un drama de represión y miriñaque.

Lo cierto es que después de superar las iniciales reticencias ante el producto hay que reconocer que la película es buena, y que Keira ha aprendido mucho en los últimos años. Probablemente el papel de Georgiana, la poco convencional Duquesa de Devonshire durante el siglo XVIII, no haga que la Knighley se lleve al ansiado premio a casa pero es seguro que la crítica sabrá reconocer que es capaz de llevar la película sobre sus espaldas en un papel complejo y rico, aunque el duelo interpretativo con Ralph Fiennes aún le venga grande. Parece que sus mohines y risitas han quedado atrás.
La película pretende nadar entre dos aguas sin conseguirlo, por un lado quiere ser un retrato serio de la vida de la época y logra momentos de gran emoción (como el de la entrega del hijo); y por otro lado quiere atraer a las lectoras de las revistas del corazón con evidentes salidas de tono y con los esfuerzos de los directores artísticos por hacer las pelucas, vestuario y maquillaje del XVIII atractivos para el espectador de hoy.
El otro día viendo al legendario Albert Finney en la magnífica “Antes que el Diablo sepa que has muerto” (Before the Devil knows you are dead, 2007, Sydney Lumet) me acordé de una anécdota bastante rara: Hace unos meses en un restaurante especializado en salchichas con puré de patata cerca del mercado londinense de Spitalfields nos pasaron junto con la cuenta un formulario para recoger firmas para pedir urgentemente un “Oscar” para Albert Finney.
Tras un momento de estupefacción por supuesto firmamos. Por si alguien quiere firmar el restaurante que apoya a Mr Finney es “Sausage & Mash” y está en Brushfield Street.
Si prospera sería el primer “Oscar” concedido por petición popular y no por las votaciones de los académicos. Desde luego no hay nadie que se merezca tanto el consabido premio como Mr Finney. Desde su debut en “Sábado noche, domingo mañana” típica película de Free-Cinema, hasta la citada obra maestra negrísima de Lumet, Mr Finney ha protagonizado clásicos como “Dos en la Carretera” (Two for the Road, 1965, Stanley Donen) “Tom Jones” (1963, Tony Richardson) o “Los Duelistas” (1977, Ridley Scott) o las más recientes “Muerte entre las Flores” (Miller’s Crossing, 1990, Joel Cohen) o Traffic (2000, Steven Soderbegh)
También ya tiene cuatro nominaciones a sus espaldas, así que ya toca. Todos a firmar.
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