La recaudación de la película de Amenábar ya ha roto la taquilla española. Precedida por una campaña de promoción intensa pero con críticas tibias, está claro que va a haber un antes y un después en las cifras de 2009.
Hasta la llegada de Ágora, la taquilla del cine español, aunque con alguna agradable sorpresa, ha sido más que decepcionante. Este es el top 10 hasta el 4 de octubre.
Fuga de Cerebros ($9,8M)
Los Abrazos rotos ($5,8M)
Mentiras y gordas ($5,7M)
Al Final Del Camino ($3,8M)
[Rec] 2 ($3,2M)
Pagafantas ($2,9M)
El Mapa de los Sonidos de Tokio ($2,9M)
El secreto de sus ojos ($2,4M)
Gordos($2,2M)
Guerilla ($1,1M)
Varias películas de humor grueso para adolescentes han sido la sorpresa de la temporada (Fuga de Cerebros, Mentiras y Gordas y Pagafantas) copando el top 5, con muy buenas recaudaciones. Estas películas, aunque no son del agrado de todos, son el sustento de la industria. Donde este año se ha pinchado más es en el cine de más “calidad”.
“Los Abrazos Rotos” de Pedro Almodóvar, si consideramos solo la taquilla nacional ha sido un éxito muy tibio (muy por debajo de sus últimas películas). La injusta masacre de la crítica (no es una obra maestra, pero es un film estimable) y el cierto hastío del público hacia Pedro y Pe ha contribuido. Su carrera internacional está intacta (cosa que no se puede decir de casi ninguna otra película española). La críptica y afectada película de Isabel Coixet, la segunda película del autor de AzulOscuroCasiNegro han sabido también llevarse al público.
[Rec] 2 y El secreto de tus Ojos aún tiene mucha cuerda en taquilla, y otros estrenos como la esperadísima “El Baile de la Victoria” o “El Mal Ajeno” ayudarán a salvar el año y que no sea un one man show de Amenábar.
La última película de Quentin Tarantino “Malditos Bastardos” (Inglorious Basterds, 2009) me ha recordado sorprendentemente a la última película de Pedro Almodóvar “Los Abrazos Rotos”. Aunque las películas no tienen nada que ver sí que me parece que ambos cineastas están en un momento parecido y que tienen obsesiones semejantes.
Los dos son “autores” en el sentido que han creado un estilo propio totalmente reconocible e inimitable (en ambos casos sus imitadores se cuentan a cientos) y que se encuentran en un momento de madurez en sus dotes de cineasta pero que el que el idilio con la crítica se ha terminado. Curiosamente me parece que en los dos casos su mayor virtud es la escritura de diálogos magníficos y en ambos casos su mayor defecto es la dificultad que encuentran en construir tramas plausibles sin altibajos.
Malditos Bastardos es como los Abrazos Rotos una película ambiciosa e irregular en la que el cine es el motor de la trama. Tarantino crea momentos espectaculares de gran tensión como los primeros 15 minutos o la escena del café en los que incluye sus diálogos, su obsesión con spaghetti western y el cine clásico, y otros momentos más decepcionantes. Curiosamente el personaje de Brad Pitt sobre el que debería girar la película queda desplazado por el resto del reparto. Grandes logros la música, la elección de los actores y muchos otros quedan compensados con el exceso de otros ticks que lastran la película como la necesidad de mostrar sangre y vísceras a tutiplén o de sacar a actores geniales (Mike Myers haciendo de personaje de Austin Powers) para demostrar que es el de siempre.
El argentino Juan Gatti es probablemente el diseñador de carteles más conocido del cine español. Es el Saul Bass del cine patrio y su Alfred Hitchcock particular es Pedro Almodóvar. La obra de Gatti está íntimamente ligada a la del manchego y lo que entendemos por el cine y el estilo “almodovariano”. Pero su carrera en el cine no está solo ligada a Almodóvar, sino que también ha diseñado carteles y títulos de crédito para Fernando Trueba, Alex de la Iglesia o Manuel Gómez Pereira entre muchos otros.
Como protagonista del momento álgido de la denominada “movida madrileña, Juan Gatti, además del cine también es responsable de la imagen de un montón de discos de los años 80 y 90, como las imperecederas portadas de los discos de Alaska y Dinarama (como “Deseo Carnal” y muchos otros hasta llegar a los de Fangoria), Mecano o Nacha Pop.
Su obra tiene ecos, por supuesto del arte Pop y la estética postmoderna así como del constructivismo ruso y sus collages. Su estilo (como todo lo “almodovariano”) ha sido imitado hasta la saciedad, especialmente, el cartel y los títulos de crédito de “Mujeres al borde de un ataque de nervios” pero su elegancia ha sido pocas veces igualada.
De entre su obra he escogido, la imitada hasta por la Streisand “Hable Con Ella”, el conocidísimo cartel de ”La Comunidad”, el de ”Entre las Piernas” y una rareza, el cartel para el corto en blanco y negro que estaba integrado en “Hable Con Ella”: “El amante Menguante” protagonizado por Paz Vega y Fele Martínez.
Lo primero que llama la atención al revisar las cinco películas españolas más taquilleras hasta el 3 de mayo es que no hay ninguna con recaudación parecida a “Los Crímenes de Oxford” o la segunda parte de las aventuras de Mortadelo y Filemón que triunfaron el año pasado.
1) Mentiras y gordas ($5.660.175)
2) Los Abrazos rotos ($5.235.656)
3) Fuga de Cerebros ($3.689.917)
4) Al Final Del Camino ($3.355.060)
5) Guerrilla ($1.084.771)
Las cifras no son tan malas como parece, con cinco películas con más de un millón de dólares de recaudación, y con cuatro de ellas aún en cartel. Encabeza la clasificación “Mentiras y Gordas” la comedia juvenil de Albacete y Menkes que con un reparto televisivo ha conseguido llevarse al público de calle. La publicitada “Los Abrazos Rotos” puede que remonte un tanto tras la publicidad extra que obtendrá con su pase en el festival de Cannes.
“Fuga de Cerebros” es la segunda película española del año que encabeza la taquilla de un fin de semana. Un fenómeno bastante raro, puede que la comedia de humor grueso sea el futuro. La poco pretenciosa y simpática “Al final del Camino” con un reparto también televisivo, es sin duda un éxito sorpresa. “Guerrilla”, la segunda parte de la historia del Che con su aire de superproducción cierra la lista.
Apadrinados por Almodóvar y precedidos por el éxito de Antonio Banderas toda una generación de actores españoles ha perdido el miedo y la vergüenza y se han lanzado a conquistar el cine internacional. Bardem y Cruz han sido los primeros en poder conjugar el verbo “oscarizarse” pero con ellos Victoria Abril, Carmen Maura, Paz Vega, Jordi Mollá, Elena Anaya, Eduardo Noriega y muchos más campan a sus anchas en el cine internacional.
Por supuesto no son los primeros, aunque lo cierto es que en generaciones anteriores fueron siempre casos aislados. La primera estrella internacional es sin duda Conchita Montenegro, que triunfó en Hollywood en los primeros años del sonoro, protagonizando películas con actores de la talla de Leslie Howard o Robert Taylor. Su paso por Hollywood ha quedado olvidado al no contar con ninguna película notable.
Tras la Montenegro las mayores estrellas internacionales (con permiso por supuesto de Sara Montiel y su breve paso por Hollywood) son Francisco Rabal y Fernando Rey. Los dos deben ese status a sus películas con el maestro Luis Buñuel y curiosamente su paso por Hollywood está también unido por una anécdota. Cuando William Friedkin pidió a su director de casting de French Connection contratar a “ese conocido actor español” se refería a Paco Rabal y no a Fernando Rey. Como Rabal no sabía inglés se quedó finalmente con Rey. Aunque finalmente trabajaría con Friedkin in la menos conocida “Sorcerer”.
En los 60, y al hilo de lo que comentaba en el post sobre Alida Valli, el star system europeo funcionaba espléndidamente y Rabal pudo así trabajar con Michelangelo Antonioni en “El Eclipse” y también con Luchino Visconti, Jaques Ribette o Claude Chabrol. Fernando Rey trabajó con Roger Vadim, Orson Welles o Vicente Minelli y al lado de grandes estrellas.
Los dos sin embargo dieron lo mejor de sí en películas españolas que tubieron también gran repercusión internacional Paco Rabal en “los Santos Inocentes” de Mario Camus y Fernando Rey en “Elisa, vida mía” de Carlos Saura.
El sorprendente taquillazo hace un par de semanas de “Mentiras y Gordas” (Albacete y Menkes) ha servido a algunos para lanzar un dardo envenenado a el por muchos odiado Pedro Almodóvar y sus “Abrazos Rotos“. Una película mucho más barata y mucho menos ambiciosa (y pretenciosa) conseguía el número uno de taquilla y parecía dejar en ridículo a la película de Almodóvar y a su intensa campaña de publicidad.
Es el momento de poner las cosas en su sitio: por un lado es una gran noticia que Mentiras y Gordas haya logrado un gran éxito de taquilla y es cierto que la industria del cine tiene que alimentarse de éxitos rentables. Pero por otro lado ¿este pequeño triunfo ha ensombrecido en algo la carrera comercial de Los Abrazos Rotos? Obviamente no.
Primero porque Mentiras y Gordas tiene que mantenerse en los primeros puestos y segundo… porque España es solo un mercado. Dejando a parte los pases por TV y ediciones de dvd en todo el mundo, vamos a ver la carrera comercial de los últimos tres filmes de Almodóvar:
Volver fue un éxito rotundo y recaudó 12 millones de dólares en España y 85 millones de dólares en todo el mundo,
La Mala Educación en cambio funcionó regular y no gustó a la crítica española, y recaudó 7 millones de dólares en España y 40 millones de dólares en todo el mundo, y
Hable con Ella funcionó mejor fuera recaudando 6 millones de dólares en España y 51 millones de dólares en todo el mundo.
Parece mentira que “Narciso Negro” (Black Narcissus, 1946, Michael Powell y Emeric Pressburger) no sea aún más famosa de lo que es. Confieso que yo la vi por primera vez hace unos meses en un cine de repertorio y me dejó con la boca abierta.
Protagonizada por Deborah Kerr y fotografiada de un modo sublime por Jack Cardiff, Narciso Negro cuenta la historia de un grupo de monjas en el Himalaya a las que se les concede un antiguo lupanar para transformarlo en un convento, escuela y hospital. Poco a poco, el viento y el aislamiento va resquebrajando la moral de las monjas. Vuelven sus recuerdos, sus obsesiones y hasta asoma la locura. Es un drama (con toques de ironía) que nunca camina por terrenos previsibles y que en muchas ocasiones juega con imágenes casi surrealistas.
Es la película que hubiesen querido rodar Almodóvar, Bergman, Scorsese y Buñuel (es especialmente buñueliano el papel de David Farrar) y las escenas finales entre Deborah Kerr y la rebelde hermana Ruth (interpretada por Kathleen Byron) son inolvidables y un icono de la Historia del Cine.
Está rodada íntegramente en estudio (salvo algunas escenas en un jardín de Inglaterra), y la última escena que comienza con un primer plano de gotas de lluvia cayendo sobre unas hojas para abrirse a un plano general de la huida de los personajes bajo la lluvia torrencial es un alarde técnico increíble en 1946.
Las cifras del cine español este 2008 son un tanto desalentadoras ya que este año no habido un bombazo como “El Orfanato” en 2007 (excepcional 2007 con una película nacional encabezando el box office absoluto). “Los Crímenes de Oxford” y la segunda parte de las aventuras de Mortadelo y Filemón fueron un gran éxito en la primera mitad del año, y presagiaban lo mejor.
Las 20 películas más taquilleras (recaudación en dólares según Box office mojo) son:
The Oxford Murders
12,525,441
Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra
11,945,068
Vicky Cristina Barcelona
10,398,245
Fuera de carta
7,819,057
Los Girasoles ciegos
5,634,799
Transsiberian
2,997,144
La Conjura de El Escorial
2,784,297
Carlitos y el campo de los sueños
2,064,512
Camino
1,739,807
Diario de una ninfómana
1,572,535
Una Palabra tuya
1,572,490
Cobardes
1,528,988
Eskalofrío
1,514,915
Sólo quiero caminar
1,465,621
Casual Day
1,405,814
8 citas
1,354,462
Todos estamos invitados
1,251,557
Sangre de mayo
1,020,203
Rivales
1,019,451
El Ratón Pérez 2
886,863
En el segundo semestre de 2008 tan solo “Los Girasoles Ciegos” y “Fuera de Carta” han triunfado claramente. La taquilla total se ha resentido por el pinchazo de algunas grandes bazas como “Solo Quiero Caminar” o “Los Años Desnudos” y la ausencia de algunos de los grandes nombres como Amenábar, Almodóvar o Balagueró y Plaza que son hoy por hoy un valor seguro.
Al hilo del elogio a Casey Affleck en el anterior post me ha venido a la mente una película que se relaciona técnicamente con “Adiós Pequeña Adiós” (Gone Baby Gone, 2007, Ben Affleck) por el uso de un polémico recurso cinematográfico: el flashback mentiroso.
La película en cuestión es “Pánico en la Escena” (Stage Fright, 1950, Alfred Hiitchcock) y es uno de los deliciosos filmes llamados “Hitchcock menores”. Mezcla de comedia de costumbres e intriga criminal como “La Sombra de una duda” (The Shadow of a Doubt) la película es célebre por utilizar un flashback falso al principio de la película.
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